La división pecaminosa en la iglesia (Estudio III)

Introducción

“Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.” 1 Juan 2:19

Así como existe una división necesaria en la iglesia del Señor, asimismo existen divisiones promulgadas por personas que tienen los frutos de una vida y un corazón no rectos delante de Dios.

“Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.” 1 Juan 2:18

Aquí el apóstol Juan se refiere a “ultimo tiempo” como un término escatológico que se refiere al momento desde que el Hijo de Dios, entro a este mundo. El fin de este tiempo comenzará con la venida del Anticristo (vv.22; 4:3; 2Jn.7). Mientras tanto “muchos anticristos” buscan corromper el mensaje de Cristo.

Los “anticristos”

Esta es la primera vez que ocurre el término anticristo (vv.18). Su uso solo se encuentra en las epístolas de Juan (4:3; 2Jn.7). Este es un nombre propio y se refiere al gobernante mundial que vendrá al final de los tiempos  y que por el poder de Satanás tratara de suplantar al Cristo verdadero y se opondrá a Él (Dn.8:9-11; 11:31-38; 12:11; Mt.24:15; 2Ts.2:1-12;).

El apóstol además nos dice que “han surgido muchos anticristos” Mientras que la primera ocurrencia del término se refiere a una persona en particular que es profetizada en las Escrituras, aquí se presenta en plural para identificar y alude a muchos individuos.

Juan usa el plural para identificar y caracterizar a los falsos maestros que perturbaban a las congregaciones a las que se dirigía, en vista de que su doctrina falsa distorsionaba la verdad y se oponía a Cristo. (Mt.24:24; Mr.13:22; Hch.20:28-30).

Por ende, el término se refiere a un principio de maldad encarnado en los hombres que son hostiles a Dios y se oponen a su obra y voluntad (2Co.10:4-5). Juan escribe para exponer a los falsos como lobos vestidos de ovejas que difunden mentiras condenatorias (Ef.5:11; 2P.2:1-3)

El tema es introducido con una advertencia a los bebes en Cristo contra los falsos maestros. Los jóvenes en la fe son especialmente susceptibles a las mentiras del anticristo. Asimismo antes  del surgimiento del anticristo han de surgir muchos anticristos, falsos maestros que ofrecen un falso Cristo y un falso evangelio (2Co.11.:4; Gá.1:8-9). Es destacable que en los tiempos que vivimos están caracterizados por la existencia de muchas sectas negadoras de Cristo, y todas ellas dan testimonio de que la venida del Señor se avecina.

La importancia de la doctrina

Una prueba innegable acerca de quienes pertenecen a la comunión cristiana es la doctrina.

“Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras.” 2 Juan 1:9-11

El creyente que no es fiel a las doctrinas sanas y fundamentales de la fe (una visión adecuada de la persona y la obra de Cristo, amor y obediencia a Dios) demuestra que nunca ha nacido de nuevo (1Jn.2:23; 3:6-10; 4:20-21; 5:1-3). La palabra “persevera” alude a la idea de una adherencia constante y advierte que estos fundamentos doctrinales no están abiertos a cambio ni pueden someterse a las últimas tendencias o modas filosóficas.

Además se refiere a los falsos maestros que transgreden, ir más allá de los límites definidos. Esto es lo que hacen las sectas falsas: pretenden tener nueva luz y enseñan doctrinas que Dios no ha revelado en su palabra. No se mantienen dentro de los límites de la revelación cristiana ni perseveran en la doctrina de Cristo, lo que probablemente significa las enseñanzas que Cristo mismo dio. Podría también significar todo lo que la Biblia enseña acerca de Cristo.

El apóstol enfatiza en el versículo 9 que un sectario puede pretender conocer a Dios, pero si no cree en la absoluta deidad y humanidad del Señor Jesús, no tiene a Dios en absoluto. Dios solo puede ser conocido por medio de su Hijo. “Nadie viene al Padre sino por medio de mí” (Jn.14:6)

¡Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros!

La primera característica que se menciona se menciona de los anticristos o maestros falsos y engañadores (vv.22-26) es que se desvían desde el seno de la congregación compuesta por los fieles (vv.22-23, 26). Se levantan desde el interior de la iglesia y se dividen de la comunión verdadera pero en su salida pretenden arrastrar  a muchos en pos de sí.

El versículo también hace hincapié en la perseverancia de los santos. Aquellos que en verdad han nacido de nuevo se mantienen firmes en la fe, la comunión y la verdad (1Cp.11:19; 2Ti.2:12). La prueba más fuerte del cristianismo verdadero es la resistencia (Mr.13:13; He.3:14). Tan pronto las personas se apartan de la verdad y de la iglesia, quedan desenmascarados sus motivos apostatas.

Así, cuando dice que los falsos maestros no eran de los nuestros, quiere decir que no están de acuerdo con las enseñanzas de los apóstoles. Estos anticristos se alejaron de las iglesias apostólicas, y sus actitudes y actos no correspondían a la persuasión apostólica. Si hubieran estado en armonía con los apóstoles, habrían permanecido en comunión con ellos.

Hoy abundan

Hay que notar que estos falsos maestros nunca nacieron de nuevo, son solo hombres naturales que llegaron al conocimiento, pero nunca tuvieron una experiencia renovadora con Cristo a nivel espiritual. Eso lo vemos en 2 Pedro 2:21. Donde Pedro dice que mejor les hubiera sido no conocer el camino de la justicia; esto porque su final es peor. No es lo mismo un hombre natural sin Cristo que ignora las verdades del evangelio que un hombre natural sin Cristo que conoce la Palabra y la tergiversa para su propio provecho.

También hay que aclarar que los anticristos no siempre son ateos, estos de hecho, mayoritariamente son gente con un nivel religioso bastante “convincente” pero que rechazan la sana doctrina (2Ti.4:3-4). Esto lo vemos cuando Pablo los describe como hombres con apariencia de piedad (2 Timoteo 3:5), falsos apóstoles, obreros fraudulentos (2Co.11:13) Judas los menciona como hombres que cayeron en el error de Balaam quién fue un falso profeta del Antiguo Testamento, el cuál prostituyó su ministerio por dinero (Judas 11), Pedro los describe como falsos profetas y falsos maestros (2 Pedro 2:1) y Jesús habla de ellos como falsos profetas que son como lobos vestidos de ovejas (Mateo 7:15).

Es importante recalcar que la mayoría de estas personas no llegan a las herejías de la noche a la mañana, sino más bien poco a poco se van alejando de la sana doctrina (la cuál alguna vez predicaron). La iglesia se aparta de sus fundamentos bíblicos cuando sus líderes abandonan el cauce bíblico. Los ministros pueden apostatar gradualmente, percatándose difícilmente de su desliz. Pablo dice en Romanos 10:17 que “la fe viene por oír la palabra de Dios”. Asimismo la apostasía viene por “escuchar espíritus engañadores y doctrinas de demonios”. La Palabra de Dios es perfecta y no podemos agregarle ni quitarle nada (Ap.22:18-19). Una forma de ver si alguien está haciendo eso es comparando lo que dice con el resto de la Escritura. Predicar con una Biblia en el pulpito no significa ser Bíblico. Pablo advierte que estos “medran falsificando la Palabra de Dios” (2Co.2:17) medrar (Gr, kapeleu) se refiere a aquellos mercaderes espirituales que utilizan las Escrituras deshonestamente, promoviendo falsas doctrinas para su propio beneficio.

Estos falsos maestros aman el poder, y el prestigio, o tienen otros motivos igualmente siniestros (Jud.4; 2P.2:10; Jud.11; 1Ti.6:5). Aún cuando practican dividen a la iglesia, los lideres apostatas no necesariamente dejan la Iglesia visible. Con frecuencia continúan y permanecen en su función de predicadores, maestros o autores. Ciertamente pretenden ser cristianos. Ellos cubren sus defectos con sutileza. Profesan fidelidad a la verdad, aun cuando tratan de socavar sus fundamentos. La historia de la iglesia está repleta de ejemplos como este, desde los judaizantes, los gnósticos, el sabelianismo, montanismo, arrianismo, catolicismo romano llegando a los corruptos telepredicadores de la prosperidad y falsos apóstoles y profetas modernos. Cuya avaricia, fallas morales, falsas profecías, falsos milagros y doctrina errónea son un reproche al cristianismo y un tropiezo para lo invisible.

En fin, los anticristos existen en gran abundancia hoy, enseñando mentiras, popularizando falsedades, reinventando doctrinas esenciales, diluyendo el mensaje del evangelio, buscando “verdades más profundas” y hasta redefiniendo la verdad misma. Estos toman el nombre de Dios en vano, y hacen un dios ajeno al único Dios vivo y verdadero (Ex.20:7, 3). Presentando “Otro Jesús, Otro espíritu, Otro evangelio” 2Co.11:4. Y estas grandes amenazas provienen desde dentro de la misma iglesia aparente.

Los últimos tiempos se caracterizan por este tipo de personas y de sus seguidores (2T.4:3-4; 2P.2:1-3) y no creas que son pocos, la mayor parte de las personas les gusta que se le predique y exponga lo que parece “dulce” y “agradable” al oído y a la vista. La Biblia no habla de  pocos, sino de muchos seguidores de la falsedad y el error (véase Mt.7:13, 22; 20:16; 24:5, 11; Hch.8:10-11; Hch.20:29-30; 2Co.2:17; Fil.3:18; Ti.1:10; 2P.2:2; 1Jn.4:1; 2Jn.1:7; Ap.13:13-14, 16)

Conclusión

El apóstol Juan deja una clave para los verdaderos cristianos a fin de detectar la división, los divisionarios y las falsedades dentro de la iglesia

“Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.” 1 Juan 2:20

Se refiere al Espíritu Santo y procede del Santo, el Señor Jesucristo. Cuando alguien es salvo viene a morar en él el Espíritu Santo, y Él capacita al creyente a discernir entre la verdad y el error. Cuando Juan dice a sus jóvenes lectores: “Sabes todas las cosas”, no lo dice en un sentido absoluto. No se trata que posean un conocimiento perfecto, sino de que tienen la capacidad de reconocer lo verdadero de lo que no lo es.

Así el creyente más joven y sencillo tiene la capacidad de discernir en las cosas divinas. Los cristianos verdaderos tienen un detector de mentiras incorporado y con su ayuda perseveran en la verdad. Aquellos que permanecen en la herejía, la apostasía y la división manifiestan el hecho de que en realidad nunca nacieron de nuevo.

Como dijo el Señor Jesucristo: “Mirad que nadie os engañe.” Mt.24:4

 Dios le bendiga.

 

Anuncios

Acerca de salid de en medio de ellos

Rescatado por la gracia de Dios de una Iglesia sumergida en falsas doctrinas. Hoy gracias a Él tengo el privilegio de poder defender la Sana Doctrina.
Esta entrada fue publicada en División y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.