Apóstoles, profetas y el peligro de las supuestas revelaciones

[Para más información sobre los apóstoles y profetas ir a Apóstoles y profetas – Exposición y refutación]

No se si olvidaré las palabras de un “líder” en mi ex iglesia. Al decirle yo que a la luz de las Escrituras la venida de Jesús estaba cerca, ya que Israel había vuelto a su tierra en 1948 y se encontraba presente la apostasía delante de nuestros ojos. Apenas dije esto él objeto: “No, pero con la revelación del apóstol es diferente” ¡Que increíble! Quede realmente sorprendido ante esta declaración. ¿¡Que supuesta revelación podría estar al igual o por encima de la Palabra de Dios!? Ahora las preguntas son ¿A qué revelación se refería este “líder”? ¿Qué son las nuevas revelaciones que promueve el movimiento apostólico y profético? ¿Qué dice la Biblia acerca de esto? ¿Qué daño hacen al Cristianismo? Veámoslo a continuación.

“Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito…” 1 Corintios 4:6

La mayoría de los líderes del movimiento apostólico y profético (sino todos), y al mismo tiempo muchos que están en los asientos de sus iglesias en un tiempo u otro, piensan que Dios les habla de una manera específica, ya sea por una voz audible, una impresión interna, una visión, o sencillamente usándolos como un vehículo para escribir una canción, componer un poema o pronunciar una profecía. Toda clase de  “palabras proféticas”  privadas, son proclamadas como “nuevas revelaciones”.

Un ejemplo. Así dice la “visión” de una iglesia del movimiento apostólico y profético, veamos: “Estamos llamados a revelar los misterios (las revelaciones victoriosas de la Palabra de Dios) que han estado ocultos desde los siglos y las edades (Colosenses 1:25-28).”[i]

¿Qué dice en realidad esta declaración? Los misterios son verdades que habían permanecido ocultos, pero fueron reveladas principalmente a los apóstoles y profetas del NT y luego pasadas a través de las Escrituras a nosotros. Algunos de ellos son: 1) La incredulidad de Israel (Ro.11:25) 2) El arrebatamiento de la Iglesia (1Co.15:51-52) 3) La Iglesia 4) La iniquidad (2Ts.2:7-8) 5) La piedad (1Ti.3:16) 6) BABILONIA (Ap.17:5-7), entre algunas otras.

¿Pero cuál es el problema de esta declaración? Como se ve en otros posts, los apóstoles modernos creen tener la misma autoridad que aquellos como Pablo en el NT. Por lo tanto según esta visión, ¡hay nuevos misterios por revelar! Esas “nuevas revelaciones” Pero ¿A qué tipo de revelaciones se están refiriendo? ¿Será esto así? Veamos lo que dicen aquellos que están al frente de este movimiento a nivel mundial.

Así John Eckhardt proclama: “Ellos (apóstoles y profetas) frecuentemente son los primeros en predicar ciertas revelaciones que Dios está entregando a la Iglesia”“Un Apóstol puede venir y establecer una nueva revelación” [ii]

Guillermo Maldonado: “Tenemos que pegarnos a los apóstoles, porque los apóstoles tienen el acceso a la abundante revelación del Espíritu de Dios. Los apóstoles reciben abundante revelación de Dios, es decir, cosas que están en la Biblia pero por causa de las tradiciones nuestras no las vemos, entonces Dios toma esas verdades y se las revela al apóstol para que las de a conocer al pueblo. El apóstol hoy en día debe poner fundamentos doctrinales en las iglesias[iii]

Bill Hamon: “Los apóstoles, estamos siendo convocados para poner nuevos fundamentos para una Nueva Era; fundamentos para el amanecer de la era del Nuevo Reino.”[iv]

Rony Chaves: “el apóstol y su unción traen revelación a la Iglesia como en los días primeros. Los Apóstoles establecen doctrina[v]

¿Nuevos fundamentos? ¿Fundamentos doctrinales de la iglesia? ¿Acaso ya no se han puesto? ¿Revelación como en los días primeros? ¿Están recibiendo los apóstoles y profetas modernos revelación de Dios? ¿Qué dice la Biblia a todo este atrevimiento? ¿Y cuál es su peligro?

Claramente lo que aquí se está señalando es que los nuevos “apóstoles y profetas” tiene autoridad para establecer principios doctrinales bajo supuestas revelaciones que puede incluso estar fuera de lo establecido por la palabra de Dios, La Biblia. Esto es un precedente peligroso que puede abrir puerta a muchas aberraciones doctrinales que en este caso podrían ser justificadas en el marco de las supuestas revelaciones.

Si no nos hemos apercibido todavía, los “Apóstoles” modernos, dadas sus propias declaraciones. ¡Son como nuevos Papas!, los cuales ex cáthedra definen y definirán lo que hemos de creer o no.

Veamos lo que dice el catecismo de la Iglesia católica romana: “”El Romano Pontífice, cabeza del colegio episcopal, goza de esta infalibilidad en virtud de su ministerio cuando, como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus hermanos, proclama por un acto definitivo la doctrina en cuestiones de fe y moral… Cuando la Iglesia propone por medio de su Magisterio supremo que algo se debe aceptar “como revelado por Dios para ser creído” y como enseñanza de Cristo, “hay que aceptar sus definiciones con la obediencia de la fe”. Esta infalibilidad abarca todo el depósito de la Revelación divina” [vi]

Dentro del sistema Católico, muchas doctrinas falsas han sido “reveladas” a esa institución a través de los siglos. Por ejemplo, está la veneración a María, su inmaculada concepción y su ascensión corporal a los cielos. Están también las oraciones a los santos, la confesión, penitencias, el purgatorio, entre otras. Es clara, nuevamente. Es llamativa la semejanza del catolicismo romano con este movimiento.

Veamos un ejemplo rápido dentro del Movimiento apostólico y profético: Uno de ellos se levanta, y dice: “El Arrebatamiento no existe como tal, es una alegoría” (y muchos ya lo dicen), entonces todas las iglesias bajo su jurisdicción deberán aceptar eso, aunque la Biblia diga lo contrario, ya que ellos “establecen doctrina”. Y si resistes aceptar sus nuevas doctrinas, entonces ¿qué?, ¿eres un rebelde a la “visión” y a la “revelación” del “ungido”? Cuando el hombre define doctrina, se coloca en el lugar del Espíritu Santo y en el lugar de la Palabra de Dios. Esto llevaría al pueblo de Dios a la dependencia de ellos; y eso, hermanos, no es más que idolatría.

Ya no es el Espíritu Santo hablando directamente al creyente por la Escritura ayudándolo con su iluminación si este no entiende. (1Co.2:14-16; Ef.1:17-18) Sino que ahora es a través de “sus intermediarios”, como supuestamente en la iglesia católica romana, en la cual, según ellos, Dios habla al fiel a través del papa de turno cuando habla ex cátedra.

Además ¿Qué “fundamento” principal van a poner, estos “apóstoles”, en la casa de Dios? ¡Qué osadía! La Biblia, por boca del mismo apóstol Pablo dice: “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” 1 Corintios 3:11, El fundamento de Dios está firme.” 2 Timoteo 2:19. Pero ahí tenemos a los apóstoles modernos y a los que como ellos piensan, de hecho desafiando la misma Palabra de Dios. Como dice el Hno. Carlos Canosa: “Hoy estamos en el fin de la edad de la Iglesia, es decir en el tejado del edificio. No se puede poner cimientos en el tejado. Hay que estar ciego para querer hacerlo”

¿Recuerdas que la palabra apostasía significa “caída del fundamento”? Bueno una de los argumentos ha utilizar por un cristiano bíblico, al ver como el movimiento apostólico y profético va tan lejos, es que no solo ya se cayeron, sino también quieren minar los fundamentos de la Iglesia con sus nuevas revelaciones doctrinales.

Algunos de los versículos que emplean para seguir defendiendo su argumento es Efesios 3: 5, que dice: “…misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu”, y también Colosenses 1:25-28, como en el caso de la “visión” más arriba. Dando a entender que así como en la “primera” era apostólica, aquellos hombres recibían revelación de los misterios de Dios para administrarlos a los santos (1Co.4:1), así ahora que Dios “está restaurando” el oficio de apóstol será igual que fue entonces.

Como acertadamente apunta el Hno. Vicente Mercado: “Casi siempre tienen una nueva revelación de Dios para el mundo a través de ellos. Pretenden traernos la nueva doctrina que el Señor olvidó dar a su Iglesia en los 20 siglos anteriores”

Es decir, que ¿Dios usará a esos nuevos apóstoles para que impartan nueva doctrina? ¿Será esto así?…

La Biblia misma no nos da tales libertades. A pesar de que a muchos les agrada esta idea, acariciándola, la respuesta es no. Dios no va a dar más revelación de Sus misterios a nadie, porque el canon bíblico está cerrado, siendo el último libro el Apocalipsis de Juan. Ya tenemos la Biblia bajo el brazo, y nada se puede, ni se debe añadir a ella.

La verdad es que no hay una revelación más íntima y más fresca que la Escritura. Dios no necesita darnos revelación privada para ayudarnos en nuestro andar con él. Veamos algunos versículos bíblicos que limitan tales prácticas al exponer claramente la suficiencia de la Biblia.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2Ti.3:16, 17). “…todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder” (2Pedro.1:3) La Escritura es suficiente. Ofrece  todo lo que necesitamos para toda buena obra.

Judas 3 fue un pasaje crucial en la compleción de nuestra Biblia. Esta declaración, escrita por Judas antes que el Nuevo Testamento fuera completado, se anticipaba, no obstante, a la compleción de todo el canon:

Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.” (Judas 3).

En el texto griego el artículo definido que precede a “fe” señala a una y única fe: “‘la fe.” No hay otra. El erudito en griego, Henry Alford escribió que la fe es “objetiva aquí: la suma de lo que los cristianos creen“.[vii] Fíjese también en la frase crucial “una vez (por todas)” en Judas 3. La palabra griega aquí es hapax, que se refiere a algo hecho para siempre, con resultados eternos, sin necesidad de repetición. Nada necesita ser añadido a la fe que ha sido entregada “una vez para siempre”. George Lawlor, que ha escrito una excelente obra sobre Judas hizo el siguiente comentario:

“La fe cristiana es invariable, lo que no significare los hombres y mujeres de cada generación no necesitan encontrarla, experimentaría y vivirla: pero sí significa que cada nueva doctrina que surge, aunque su legitimidad pueda ser defendida plausiblemente, es una doctrina falsa. Todos los reclamos para comunicar alguna revelación adicional a la que ha sitio dada por Dios en este cuerpo de verdad son falsos reclamos y deben ser rechazados.[viii]

Charles Spurgeon, considerado “el príncipe de los predicadores” durante el siglo XIX nos dice algo similar:

“He oído a muchos fanáticos afirmar que el Espíritu Santo les ha revelado ésta o aquélla idea. Estas son tonterías reveladas. En la actualidad, el Espíritu Santo no revela cosas nuevas. Él trae lo antiguo a nuestra memoria. El canon de la revelación ya está terminado. No se le puede agregar cosa alguna. Dios no ofrece una nueva revelación sino que afianza la antigua. Cuando ha sido olvidada en la cámara de nuestra memoria, Él la saca a luz, limpia el cuadro, pero no pinta uno nuevo. No existen nuevas doctrinas, sino que hace revivir las antiguas. El Espíritu no consuela mediante nueva revelación. Él nos consuela haciéndonos recordar las cosas antiguas nuevamente” [ix]

En Judas 3 también es importante la palabra “dada“. En el griego es un participio aoristo pasivo, que en su contexto indica un acto completado en el pasado sin un elemento de continuación. A través de las Escrituras, Dios nos ha dado un cuerpo de enseñanza que es definitivo y completo. Nuestra fe cristiana descansa en una revelación histórica y objetiva. Eso excluye todas las profecías inspiradas, visiones y otras formas de revelación hasta que Dios hable de nuevo al regreso de Cristo (compare Hch.2:16-21; Ap.11:1-13).

Mientras tanto, la Escritura nos advierte de estar prevenidos contra los falsos profetas. Jesús dijo que en los postreros tiempo “se levantarán falsos Cristos (Gr, Ungidos), y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.” (Mt.24:24). Las señales y prodigios solos no son prueba de que una persona hable por Dios. Juan escribió:

Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.” (1Jn.4:1).

Finalmente, la Escritura es la prueba de todo; es la norma cristiana. De hecho, la palabra canon significa “una regla, norma, o vara de medir”. El canon de la Escritura es la vara de medir de la fe cristiana y está completa. De la misma manera que el cierre del canon del Antiguo Testamento fue seguido por el silencio, así el cierre del Nuevo Testamento fue seguido por la ausencia absoluta de nueva revelación en cualquier forma.

Si el canon todavía está abierto, y si Dios todavía está dando nuevas profecías,  nuevas canciones y nuevas palabras de sabiduría, debiéramos sinceramente buscar compilar y estudiar esas revelaciones más recientes juntamente con la Escritura, y tal vez más diligentemente, puesto que hablan expresamente a nuestro tiempo y cultura.

Pero  es un error de la peor clase. El canon ya no está abierto. La Palabra  de Dios, hecha del Antiguo y del Nuevo Testamentos, es un milagro único. Vino a juntarse en un período de mil quinientos años. Más de cuarenta hombres de Dios, profetas y apóstoles, escribieron las palabras de Dios, cada jota y cada tilde, sin error y en perfecta  armonía. (1Co.2:9-13; Heb.1:1; 2Pe.3:2) Ningún himno es digno de ser comparado con la Escritura. Ninguna profecía o palabra de sabiduría moderna está siquiera en el mismo ámbito que la Palabra eterna de Dios. El cielo y la tierra  pasarán; la Palabra de Dios permanecerá (Mt.5:18).

Desde el tiempo de los apóstoles hasta el presente, la verdadera iglesia siempre ha creído que la Biblia está completa. Dios ha dado su revelación y ahora la Escritura está terminada. Dios ha hablado. Lo que él nos dio es completo, eficaz, suficiente, sin error, infalible y autoritativo. Los intentos de añadirle a la Biblia y los reclamos de revelación posterior de Dios siempre han sido característicos de los herejes y de los sectarios, no del verdadero pueblo de Dios. Aunque algunos dentro de este movimiento nieguen que estén tratando de añadir a la Escritura, sus conceptos sobre la pronunciación profética, los dones de profecía y revelación, hacen exactamente eso, añadir, aunque inconscientemente, a la revelación final de Dios, ellos socavan la singularidad y autoridad de la Biblia.

Si la Iglesia evangélica permite que ese criterio gane terreno, la singularidad de la Escritura será sacrificada y será comprometida la base de todo lo que creemos. Eso es precisamente lo que está pasando hoy. Por causa de la creciente influencia de la enseñanza carismática gran parte de la iglesia puede abandonar equivocadamente su piedra angular: Sola Scriptura. El principio de que la Palabra de Dios es la única base para autoridad divina. Una vez que una congregación ve la Escritura como menos que autoridad final, completa e infalible para la fe y la práctica, ha abierto las puertas al caos teológico. Cualquiera puede reclamar estar comunicando la revelación de Dios, y casi cualquier cosa puede ser admitida como verdad divinamente revelada.

No nos equivoquemos. El don profético del Nuevo Testamento (Ro.12:6; 1Co.12:10) primeramente tiene que ver con declaración, no con revelación, El profeta del Nuevo Testamento “habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1Co.14:3). Es un predicador, no una fuente de revelación continua. Su tarea es de proclamar. Es decir, él proclama verdad ya revelada; generalmente no es un conducto de nueva revelación. Algunos de los líderes más conocidos han abusado de la confianza de su gente alegando que están recibiendo nueva verdad de Dios,  cuando lo que realmente enseñan son mentiras e invenciones. Un anhelo de algo nuevo y esotérico ha remplazado la confianza en la Palabra de Dios del cristianismo histórico, y eso es una invitación para el engaño de Satanás. Los resultados inevitables son la confusión, el error y hasta el engaño satánico.

Todo eso tiene el desafortunado efecto de apartar a los cristianos de la Escritura, que es digna de confianza, y a enseñarles a buscar la verdad a través de medios subjetivos: conversación privada con Dios, profecías, sueños y visiones. Deprecia la Palabra de Dios eterna e inspirada y hace que la gente busque más allá de la Biblia formas de revelación de Dios más frescas y más íntimas. Es tal vez la tendencia más insana y destructiva del movimiento apostólico y profético.

El creyente, aunque tenga las mejores intenciones, puede hundirse rápidamente en desviaciones, iluminismo o exaltación. Que cada uno recuerde la prohibición de quitar o añadir nada de las Escrituras (Dt.4:2; Pr.30:5-6; Ap.22:18, 19). Casi cada herejía y secta se ha originado en una supuesta revelación o una nueva experiencia por parte de su fundador, algo fuera del marco estrictamente bíblico.

¿Quieres seguir creyendo en nuevas revelaciones? Considera también a estos grupos sectarios que surgieron desde el principio de la era Cristiana.

Revelación/es Grupo Fundador
Creían tener mayor conocimiento. Alegorizaban el Cristianismo y las Escrituras Gnósticos Probablemente Simón el mago
Creían recibir Palabra que suplantaban a la de los apóstoles y también que el Reino de Dios se establecería en la villa de Pepuza Montanismo Montano
Tradición  (Incluye la Mariología, oraciones a los santos, purgatorio, etc) Catolicismo Romano Constantino
La atalaya Testigos de Jehová Charles Taze Russell (Arrio le precede)
El libro Mormón, la perla de gran precio, doctrinas y convenios Iglesia de los santos de los últimos días (Mormones) José Smith
Libro Ciencia y Salud con Llave para las Escrituras Ciencia Cristiana Mary Baker Eddy
Los escritos de Ellen White. Adventistas del séptimo día William Miller y Ellen White (Considerada la “profetiza” más influyente)

La enseñanza del movimiento apostólico y profético, por ejemplo, niega de plano la suficiencia de la Escritura. Decir que Dios está dando a la Iglesia nueva revelación hoy en día es negar en efecto que la Biblia es completa y suficiente.

No necesitamos la nueva “Palabra hablada frescamente desde el cielo”, porque “la palabra de nuestro Dios permanece para siempre” (Is.40:8), “la fe que fue entregada una vez a los santos” (Judas 3). En ella encontramos “las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad” (2Pe.1:3). Es perfecta y completa, y contiene todos los recursos que necesitamos para vivir la vida cristiana (Sal.19:7-11; Pro.30:5-6). Ningún sistema que niega verdad tan básica puede en justicia reclamar ser bíblico, sano doctrinalmente. Y en última instancia, ni siquiera cristiano.

“Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.” Apocalipsis 22:18-19

[i] Página oficial

[ii] “Movimiento apostólico”  Pág. 45-46

[iii] Guillermo Maldonado; Conferencia Apostólica 2006 en Santo Domingo

[iv] “The third apostolic reformation”

[v] Rony Chaves; “El gobierno apostólico anulará al gobierno de Satanás”

[vi] CIC Párrafo 891

[vii] Citado del libro de John MacArthur “Los carismáticos”

[viii] Idem

[ix] Spurgeon, C. “El poder del Espíritu Santo” Pág.18

[x] Textos copiados y pegados de diversas fuentes. Mayormente: John MacArthur “Los carismáticos” y los articulos de Miguel Rosell: http://www.centrorey.org

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Acerca de salid de en medio de ellos

Rescatado por la gracia de Dios de una Iglesia sumergida en falsas doctrinas. Hoy gracias a Él tengo el privilegio de poder defender la Sana Doctrina.
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