El movimiento apostólico – profético y el catolicismo romano

[Para más información sobre los apostóles y profetas ir a Apóstoles y profetas – Exposición y refutación]

La llamada “reforma apostólica” o “movimiento apostólico” comenzó según Peter Wagner, uno de sus “padres” en el año 2001[i]. Los apóstoles y profetas modernos no solo creen que el “ministerio quíntuple” sea para hoy. Sino que pretenden tener la misma autoridad de los apóstoles y profetas bíblicos en cuanto a ministerio, dones, revelación, etc. Además son los vanguardistas en querer llevar una serie de doctrinas a cabo, las cuáles dejan mucho que desear. (Ver Teología del dominio)

Este movimiento muy probablemente provenga del Catolicismo Romano. Es en varios aspectos muy similar el movimiento apostólico y profético con el sistema católico. Puede entreverse tanto raíces como influencias que provienen de Roma, no sería extraño que promuevan el ecumenismo y muchas enseñanzas parecidas a las de esta institución, las cuales explayare más abajo.

El catolicismo siempre ha intentado destruir a las Iglesias cristianas evangélicas, introduciendo a su brazo armado mejor conocido como “Jesuitas”. Ellos se han inmiscuido, infiltrándose dentro de seminarios como dentro de iglesias evangélicas, sembrando la levadura de la falsedad doctrinal. Por motivos de espacio no me extenderé en esto, pero si quieres ver que realmente es así, te invito a que leas el testimonio fidedigno publicado en caricatura, por la editorial CHICK. Del Dr. Alberto Rivera ex sacerdote jesuita. Y ve la verdad de lo que se encuentra detrás de la Iglesia Católica Romana: http://www.chick.com/es/reading/comics/0312/0312_allinone.asp

“Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.” Apocalipsis 2:6

¿Cuál es la obra de los nicolaítas que tanto aborrece Dios? Nicolaíta proviene del griego nico que significa dominio o conquista sobre otros y laos que significa pueblo, gente común, o laico. De ahí podemos analizar la composición nicolaos que viene a ser algo así como Dominio sobre el pueblo.

La obra y doctrina de los nicolaítas, consistió en jerarquizar a la iglesia, destruyendo el armazón horizontal, para levantar uno piramidal. Esa es la obra y doctrina que tanto aborrece El Señor.

Así nace el clero (Nico) y el laicado (Laos). Los nicolaítas comenzaron a dividir al pueblo de Dios en dos grupos. Los Clérigos que eran personas “apartadas”, doctas, espirituales y con privilegios, y los laicos que correspondían al resto del pueblo.
Desde aquel tiempo comienza esa estructura piramidal dentro de la iglesia, aún no teniendo asidero en las santas escrituras. La sencillez de la iglesia, se vio paulatinamente reemplazada por una institución organizada con jerarquías y con moldes seculares y paganos extraídos del romanismo. En otras palabras, era el nacimiento de la iglesia de Roma.

Este es el mismo modus operandi que utiliza la Iglesia Católica Romana hoy. En donde la cabeza de todo es el PAPA el cual lleva ciertos títulos como: Vicario de Cristo, Santo Padre, sumo pontífice, etc.

Le siguen los cardenales, arzobispos, sacerdotes, obispos, etc. Cada uno pareciera que tiene una estatus en cuanto a títulos, más cercano a Dios por el simple hecho de estar unos peldaños elevados dentro de su sistema clerical. Y a los cuales todos los fieles deben acatar cualquier tipo de dogma que baje desde la cabeza hasta ellos.

10 Similitudes entre el movimiento apostólico y profético con la Iglesia Católica Romana
1- La creencia que la Iglesia instaura el Reino de Dios
2- Intervención en el estado
3- Alegorización de eventos proféticos futuros
4- Nuevas revelaciones doctrinales
5- Énfasis en experiencias personales
6- Seguir a los líderes sin dudar ni cuestionar enseñanzas
7- La venta de bendiciones (Indulgencias – pactos)
8- Jerarquización de la Iglesia
9- La enseñanza de llamar padres a los clérigos y/o ministros
10- Estar bajo cobertura de una persona

Para Roma, un apóstol – que en su particular léxico sería un jerarca de esa institución – es un enviado a los fieles, por mediación de sus curas de parroquia, para darles a conocer lo que tienen que creer, según las resoluciones dogmáticas conciliares pertinentes. (Ver Revelaciones doctrinales)

Es decir, siguen una cadena de mando, donde la feligresía está debajo de todo, y deberá creer, no lo que dice la Biblia, sino lo que sus superiores religiosos le de a creer.

Que paradójico. Hoy igual de esa forma se quiere convertir a la Iglesia Evangélica en una pirámide eclesial. Volver al diseño romano-nicolaíta de donde los mismos reformadores lucharon para salir de la opresión terrible ejercida por el papado y su pretensión de ejercer dominio sobre los demás. Hoy se pretende Constituir al apóstol como cabeza, al profeta como segundo y luego todos los demás subordinados. “Ser pastor no es lo mismo que apóstol. Y Ser apóstol no es lo mismo que ser maestro.” Eso no es lo peor sino que toda supuesta nueva “revelación” debe ser acatada por los demás. (Ver Revelaciones doctrinales) Todo parte de la mala interpretación de Efesios 4:11 y 1 Corintios 12:28.

Dice que como el primer ministerio que se menciona es el de “apóstol”, pues entonces, necesariamente debe ser el de mayor autoridad jerárquica. Pero claro, aquí se nos presenta un problema. Por esa misma regla de tres, el profeta, que sigue al “apóstol” deberá tener mayor autoridad que el evangelista, y el evangelista mayor autoridad que el pastor, y éste que el maestro. Sólo podemos destacar lo ridículo de esta forma de entender el asunto. Veamos lo que dicen los exponentes del “movimiento apostólico y profético” a nivel mundial:

Guillermo Maldonado dice claramente: “El apóstol hoy en día debe poner fundamentos doctrinales en las iglesias, y los pastores de las mismas deben seguir esa misma línea. El apóstol está por encima del pastor o ancianos de las iglesias, y las dirige.”[i]

Maldonado, en el más puro estilo romanista, nos está diciendo que el apóstol es el jerarca que tiene que decir, por mediación del pastor de la congregación, lo que los creyentes deben creer. Y nosotros preguntamos: ¿en qué difiere esto del catolicismo romano?

Continúa Maldonado: “El apóstol tiene un entendimiento mayor que el pastor, ya que este no ve más allá de las cuatro paredes del templo, mientras que el apóstol tiene visión del reino. El apóstol es el que dirige, es el que va delante uniendo los cinco ministerios (Ef.4:11). El apóstol tiene mayor autoridad en el Espíritu. El pastor sólo piensa en su iglesia, mientras que el apóstol piensa: ¿cómo vamos a tomar la ciudad de Santo Domingo?”[ii]

De nuevo se nos presenta al “apóstol”, con su “visión de reino” (Ver Teología del dominio) no sólo por encima de los ancianos o pastores, autoridades espirituales que Dios ha puesto sobre cada una de las congregaciones de Cristo, sino incluso muy por encima de lo que fueron los doce de Cristo, los cuales se ponían a sí mismos al nivel de esos ancianos (ver 1Pe.5:1)

Sigue: “Tenemos que pegarnos a los apóstoles, porque los apóstoles tienen el acceso a la abundante revelación del Espíritu de Dios.”[iii]

Maldonado, en realidad está levantando (sólo en su imaginación) un sacerdocio por encima del sacerdocio universal del creyente (1Pe.2:9), porque hace que el creyente común requiera ineludiblemente de esos hombres, ya que según ellos: “los apóstoles tienen el acceso a la abundante revelación del Espíritu de Dios”. Esto hace que haya una casta especial de iluminados, muy por encima de los demás creyentes, y que a su vez a estos últimos no les sea suficiente su vinculación personal con el Espíritu Santo, contradiciendo abiertamente 1 Juan 2:20; (“Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas”), sino que deban depender de terceros.

Es imprescindible un “Gobierno apostólico” eclesial, dicen,  una “autoridad apostólica” ¿De qué se está hablando? Obviamente, no se está refiriendo al ministerio de aquellos benditos apóstoles, ni a la doctrina apostólica, es decir, a la sana doctrina de nuestro Señor Jesucristo, sino a otra cosa.

Rony chaves habla de una nueva “Estructura Apostólica que debe ser levantada en las naciones para que a través de la misma, los pastores y líderes sean enseñados a orar como conviene para atar poderes demoníacos…es necesario establecer el orden apostólico para desplazar y anular el gobierno de Satán”[iv] Colocándonos el susto en el cuerpo acerca del “gobierno de Satanás”, para ello nos quiere hacer comprender la necesidad de estructurar jerárquicamente la Iglesia, y muchos todavía no se han dado cuenta del asunto.

¿Cuándo y dónde dijo Jesucristo que Su Iglesia debía ser jerarquizada estructuralmente, cuando en realidad dijo todo lo contrario? (Mt.20:25-28) ¿No se dan cuenta los postulantes de esa doctrina de hombres, que todo ello no es más que un asunto de control? El movimiento apostólico y profético, es un atentado al verdadero ministerio apostólico y profético así como al sentido expresado en Efesios 2:20.

Pero atención, cuando se enseña acerca del “ministerio apostólico” tal y como lo entienden esos maestros dominionistas, se está hablando de un ministerio de “autoridad, revestido de un manto “paternal” , que espera del presbiterio y del pastor de cada congregación obediencia conforme al “orden divino”, según su entendimiento. Lo contrario a eso, sería un “rechazo a la autoridad”, “falta de humildad, de sujeción y de corrección” “rebelión”, etc.

¿No nos quieren hacernos sentir culpables?…

Rony Chaves sigue diciendo: “Los Apóstoles tienen diversas medidas de unción y brindan cobertura a ministros e iglesias. Ellos son padres y traen “La Paternidad de Dios a la Iglesia”, Su protección” [v]

Pero eso que dice que hacen esos hombres, lo hace y se le debe dejar hacer al Espíritu Santo, Quien es el Paracletos de Dios para la Iglesia, y no los hombres (Jn.14:16, 17)

El apóstol Pablo nos da un clarísimo ejemplo de su verdadero ministerio apostólico, que era el de “predicar el Evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno” (Rom.15:20), a diferencia de lo que estos “apóstoles” hacen.

Pablo iba a los lugares donde Cristo no había sido anunciado y predicaba allí. Ese es el verdadero ministerio apostólico (o misionero); y los que así hacen, esos son los verdaderos apóstoles (mejor, enviados o misioneros). Estos, como Pablo, cuando el Señor añade los que han de ser salvos (Hch.2:47), ya que la salvación es del Señor, y no del solo esfuerzo del hombre, se ocupan en ayudar a los recién convertidos, enseñarles, protegerles, etc. como hacía Pablo, hasta que alcanzan la madurez necesaria para hacer lo propio. Si así se hiciera, en vez de perder el tiempo en zarandajas, antes cumpliríamos con la Gran Comisión.

Aunque algunos lo nieguen el movimiento apostólico y profético tiene en su esencia un elevado cariz de jerarquía y de exaltación sobre los ministrados. De hecho, no difiere en esencia del que tiene la Iglesia de Roma acerca del mismo. En definitiva, no es más que una nueva versión del catolicismo romano.

El gobierno de Dios no viene por hombres, ni es de hombres estableciendo una jerarquía, sino que viene del mismo Espíritu Santo, y es Él obrando directamente. De otra manera, tendremos un papado “evangélico”, sin lugar a dudas.

 ¿Qué dice la Biblia a todo esto?

 Pedro advirtió:

“Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.” 1 Pedro 5:1-3

En la Iglesia no hay jerarcas, hay siervos. Todo intento de orgullo, arrogancia y prepotencia vienen del mismo infierno y no de Dios. El Señor mismo es nuestro ejemplo.

“Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” Marcos 10:45

La Jerarquía es un mal enquistado en el corazón del hombre. Es un molde conforme a la naturaleza pecaminosa. Tal como lo declara nuestro Señor Jesucristo en el pasaje citado, la jerarquía produce un enseñoramiento y Él no quiere eso de su pueblo. Las jerarquías son propias del hombre caído y no de la voluntad de Dios.
A Dios jamás le han agradado las jerarquías, de ahí que su sentir frente a la doctrina de los nicolaítas es considerado como aborrecible.

En el nuevo testamento, la instrucción de los ministerios y dones del Espíritu Santo expresados en las cartas de Pablo a los Romanos, Corintios o Efesios, y lo dicho por el apóstol Pedro en su primera epístola, de ninguna manera enseñan la jerarquía en la iglesia, por el contrario, se enfatiza la igualdad de importancia en cada uno de los miembros de la asamblea. Es decir, se deja en claro que tanto el obispo como el que sirve a las mesas, tienen la misma importancia, y nos son parte de un escalafón jerárquico como lo vemos en la actualidad.

Nuestro Señor Jesucristo lo enseñó con tanta precisión, veamos:

“…aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.” Mateo 23:6-11

El texto es suficientemente decidor. Dios no desea las jerarquías entre los hermanos. Los fariseos eran una casta que se arrogaba el privilegio de servir a Dios y de sentirse mejores o más importantes que los demás. Cristo condenó abiertamente aquella postura hipócrita y que no dista tanto de lo que pasa en la actualidad en la iglesia evangélica. Parece que pasajes tan categóricos como el citado, se han extinguido de los púlpitos así como por encanto.

Hoy, el término “apóstol” es como un grado jerárquico, y la feligresía actúa frente a los tales como si fueran algo así como seres angélicos. Y que sus palabras tienen aún más peso que las de la misma Biblia. Esto es el legado del nicolaítismo. El clero por sobre los laicos.
El apóstol Pedro, tan manipulado por la iglesia de Roma, jamás actuó como los “apóstoles” de la actualidad, menos como el papa del Vaticano. Recordemos como corrigió aquella recepción dada en la casa de Cornelio:

“Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre” Hechos 10:25-26

La actitud de Cornelio, es propia al de todo ser humano que no tiene conocimiento de Dios. Es la clásica actitud religiosa que pretende hacer “dioses” de los hombres. Desde tiempos remotos, el hombre ha elevado a los altares a individuos que han demostrado rasgos de piedad y de espiritualidad, y no me refiero exclusivamente a la iglesia de Roma, sino que a antiguas religiones y culturas paganas como el budismo, el zoroastrismo, el Islam, etc. Lo triste e increíble, es ver que la iglesia evangélica a través del movimiento apostólico y profético también muestras aristas muy similares a esta costumbre humana y que Dios aborrece.

¿Cuáles son los peligros?

– Perder la libertad: Cuando se llega a creer que el Reino es Ahora (Ver Teología del dominio), fácilmente se llega a aceptar que de forma necesaria debe de establecerse una correlación de mando o jerarquía en la Iglesia. De ahí tenemos al aluvión de supuestos apóstoles y profetas. Consecuentemente, el creyente pierde la libertad que Cristo obtuvo en la cruz para él. Se nos presenta la premisa de que los líderes son los representantes de Dios, y que por lo tanto hay que obedecerles sin cuestionar sus veredictos (Igual que el catolicismo romano).

El Pastor Víctor Pino Gamboa, disertando sobre el Carismatismo, dice acerca de la cuestión:

“Existe la tendencia a hacer mal uso del poder, pues los líderes de mayor rango asumen posturas dictatoriales; “son los ungidos de Dios, los intocables”

– Temor al líder: De hecho, se transmite un “temor al líder”, por encima del temor a Dios, haciendo que los adeptos a este movimiento tengan más presente la opinión y dictado de su líder inmediato (¡y qué decir de los líderes superiores!), que lo que la Palabra enseña.
Si hay que establecer el Reino, habrá que establecer cadenas de mando y sujeción a los líderes sin rechistar. (Igual que en las sectas)

– Caldo de cultivo para las herejías: Además, de esa manera, es muy fácil llegar a introducir nuevas doctrinas heréticas en las mentes acostumbradas a obedecer y a someterse sin rechistar, de ese modo las “ovejas” del movimiento apostólico y profético, están obligadas a comer todo lo que se les da. No hay posibilidad ni libertad para cuestionar ni discernir nada, y el control sobre el individuo es la constante. El abuso, por tanto, es evidente.

Ahora bien, hay que hacer un paréntesis en cual es el verdadero discipulado, el escritor a los hebreos nos dice:

“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.” Hebreos 13:17 Y textos más arriba dice: “considerad cuál haya sido el resultado de su conducta” Hebreos 13:7

Prestemos atención dice pastores, no a los apóstoles. “Porque ellos velan por vuestras almas” ¿Pero qué pasa si no velan? ¿Si lo único que sale del pulpito es falsa doctrina, veneno espiritual y herejías? Ellos no están velando por nuestras almas. Ellos darán cuentas un día y no les espera lo mejor, pero los que oímos tampoco queremos llevarnos una sorpresa aquel día. (Mt.7:21-23)

En cambio, primeramente se nos manda a considerar (Gr, anadseoréo) Esto es, mirarlos atentamente.  Un verdadero pastor tiene olor a oveja. Las conoce, les enseña conforme a la sana doctrina, ora, se preocupa y es capaz de dar su vida. A ese pastor se debe sujetar pero de una manera horizontal, en humildad, bondad, respeto y obediencia sabiendo que Dios lo puso para apacentar la grey. Los pastores cuidan el rebaño, los maestros enseñan, los evangelistas predican la buena nueva, los diáconos sirven, y todos se someten recíprocamente sin necesidad de que exista una jerarquía nicolaíta autoritaria y vertical como se enseña hoy en los pulpitos y promueve el movimiento apostólico y profético.

Pretender un titulo o posicionamiento dentro de la Iglesia puede ser fatal. No es un chiste hablar en nombre de Dios, y enseñar su palabra. No debería desalentar a los maestros verdaderos pero si debería advertir al que aspira a ese ministerio y al fraudulento que predica falsas doctrinas, como en el  caso de estos pseudo apostóles y profetas y obviamente todo lo concierniente alrededor del carolicismo romano. Sobre la gran seriedad que conlleva.

¡Huyamos de todo esto!

“Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.” Santiago 3:1


[i] C. Peter Wagner, Arise Prophetic Conference Gateway Church San Jose, CA 10/10/2004

[i] Guillermo Maldonado; Conferencia Apostólica 2006 en Santo Domingo – República Dominicana.

[ii] Idem

[iii] Idem

[iv] Rony Chaves; “El gobierno apostólico anulará al gobierno de Satanás”; AMM.

[v] Idem


[1] El protestantismo no utiliza el término católica, sino el término universal, pero el movimiento apostólico y profético no hace dicha diferencia.


 

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Acerca de salid de en medio de ellos

Rescatado por la gracia de Dios de una Iglesia sumergida en falsas doctrinas. Hoy gracias a Él tengo el privilegio de poder defender la Sana Doctrina.
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