La incorrecta paternidad espiritual del movimiento apostólico

[Para más información sobre los apostóles y profetas ir a Apostóles y profetas – Exposición y refutación]

¡Está es tu casa espiritual! ¡Necesitas identidad de hijo! ¡Yo soy tu padre espiritual! Esta fraseología es común en todas las iglesias del movimiento apostólico y profético. Suena inofensivo al principio pero si revisamos las Escrituras nos daremos cuenta que esto está prohibido. Por lo menos de la manera que lo promueven los apóstoles modernos.

“Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas.” 2 Corintios 11:20

¿Pero a que tipo paternidad nos referimos? La pregunta seria ¿Existe un concepto sano de una paternidad espiritual? Si, existe. Pero lejos esta de lo que intenta llevar a cabo el movimiento apostólico y profético que se encuentra hoy emanando desde el carismatismo.

Hay una paternidad espiritual en la formación de vida, pero esta paternidad no es un titulo, ni un capricho para imponer autoridad y sometimiento de los demás hacia uno. La paternidad espiritual es una entrega para formar una vida. Y se ve mayoritariamente en los misioneros que son enviados a diferentes lugares donde Cristo no hubiese sido nombrado (Ro.15:20). También en pastores-maestros que humildemente se han dado a la formación de un nuevo creyente. Es el producto de un proceso de relación íntima, horizontal y de ayuda similar a la formación de un hijo. Ser padre no es un titulo, es una entrega a formar vidas.

Antonio Bolainez habla de los misioneros: “La inmensa mayoría de estos misioneros mayoritariamente europeos y estadounidenses, renunciaron a sus privilegios de vida, y algunos norteamericanos hasta hipotecaron sus casas para irse de misioneros a Latinoamérica, sabiendo que probablemente nunca iban a regresar. Estos hombres enviados, fueron a estos países no a robar ni a quitarle nada a estos pueblos, fueron a dar sus propias vidas al servicio del Señor Jesucristo. Ellos fundaron múltiples iglesias, y de sus ministerios hasta hoy en día siguen saliendo ministros; y aunque la mayoría de ellos ya estén muertos la obra que iniciaron continúa viva”[i]

Los misioneros (Lat, enviado) son los que abren una obra, y en los primeros meses incluso años, se encargan de formar al que será el pastor, o los ancianos. Les enseñan los rudimentos de la Palabra, les ministran, les ayudan en la medida que sea necesario, así como un buen tutor a sus tutelados. Pero al igual que con una familia natural, que cuando los hijos crecen, llegan a emanciparse, así cuando el enviado ve que la grey de Cristo que se originó está lo suficientemente madura en el Señor, paulatinamente los deja hacer y los libera en la obra del ministerio. Similar un pastor-maestro. No busca el enseñorearse de ellos, sujetándoles de por vida a sí mismo.

Por así llamarlo, siempre quedará esa bonita relación de “padre” espiritual a “hijos” espirituales, pero la relación ya será más como la del padre respecto a los hijos mayores de edad, emancipados, y seguramente casados y con hijos, porque la historia se repite.

Todo lo contrario ocurría en la iglesia de Corinto donde los falsos apóstoles habían ingresado (2Co.11:13-15) Las Escrituras nos dicen que estos se enaltecían y esclavizaban a los demás para terminar robándoles. (2Co.11:20)  Veamos como ejemplo, el concepto piramidal de rango que tiene un pastor del movimiento apostólico sobre “la paternidad espiritual”:

Este dice: “La paternidad espiritual es un asunto de jerarquía, un asunto de categorización. Es un nivel, una dimensión de jerarquía de categoría paternal… En el ministerio donde usted está, la iglesia donde pertenece y se congrega, no sólo tiene un excelente predicador, sino que también tiene un padre, un guerrero espiritual.”[ii]

Según este “pastor” es una cuestión de “Jerarquía, categorización y nivel” ¿Qué diferencia tiene con lo que hacían los falsos apóstoles en Corinto? Además este hombre transgrede las claras palabras de Cristo al enaltecer de esa manera a la persona en cuestión que se refiere, o sea al “apóstol”:

“Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo” Mateo 23: 9-10

¿Está diciendo el Señor, que no podemos llamar profesor a un maestro de escuela y/o universidad? ¿O que no podemos llamar papa a nuestros padres terrenales? No. El Señor prohíbe claramente una distinción espiritual de estos títulos aplicándolos de una manera ostentosa otorgando indebidamente autoridad espiritual a un ser humano y poniéndolo en peldaños superiores a otras personas comunes y corrientes como él.

H. G. Weston escribe con perspicacia:

“Es una declaración de las relaciones esenciales del hombre con Dios. Tres cosas constituyen a uno en cristiano: lo que es, lo que cree, lo que hace; doctrina, experiencia, practica. El hombre necesita tres cosas para su ser espiritual: vida, instrucción, y guía: precisamente lo que declara nuestro Señor en las diez palabras del Evangelio -<<Yo soy el camino, y la verdad, y la vida>>…  No reconozcáis a nadie como padre, porque nadie puede impartir ni sustentar la vida espiritual; no constituyáis a nadie como maestro infalible; no permitáis que nadie detente el oficio de director espiritual; vuestra relación con Dios y con Cristo es tan estrecha como con cualquier otra persona.[iii]

Notemos que Jesús señala la actitud de esos religiosos de su época que demandaban de la gente que les llamaran “rabí” o maestro, sin enseñar nada, y “padre” sin darle una atención correcta, sino que ambos títulos solo servían para acentuar una autoridad impositiva y diezmarles la menta, el eneldo y el comino. Como hacen estos “padres” o maestros actuales, que bajo el título de “Apóstoles” manipulan las masas con falsas doctrinas (Ver Apóstoles y profetas – exposición y refutación) para su propio beneficio y exaltación.

El título usado para acentuar el poder y la supremacía de uno sobre otro es reprochado y condenado por Jesús en todas las enseñanzas dadas, incluso por los apóstoles. Veamos algunas citas: En Mateo 10:24-25 el Señor Jesús expone El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor.Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?”. Como podrán ver, se establece la igualdad de relación entre el maestro y el discípulo, no dando lugar a la supremacía de uno sobre el otro para imponer un culto a la persona, y les dice a sus discípulos: “El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor, Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor…” (Mt.10:24-25). “El que es mayor de vosotros, sea vuestro siervo” (Mt.23:11)   (Ver  Mt.18:1-4; Lc.9:46-48; Rom.9:12; 2 Co.10:12-13)

Este “pastor” va más allá con su concepto: “La paternidad Espiritual es capaz de resolver problemas espirituales, que sin esa paternidad las personas jamás podrían resolver por sí solos… Usted tiene que seguir a su padre espiritual, porque es él quien tiene la capacidad espiritual para sacarlo de donde tiene que salir y para introducirlo a donde lo tiene que introducir.”[iv]

Esto, hermanos, obviamente no está refiriéndose a la consejería pastoral sino de seguir al hombre para que él resuelva “problemas espirituales” La obediencia ciega al hombre, no se encuentra en ningún lugar en la Escritura, sino todo lo contrario “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre“ (Jer.17:5, 6). Dios nos llama a darle a él nuestro camino: “Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.” (Sal.37:5) Además “echando toda vuestra ansiedad sobre él [Cristo], porque él [Cristo] tiene cuidado de vosotros.” (1P.5:7) Si obedecemos ciegamente al hombre, por muy “apóstol” o “pseudopastor” que se diga, estamos haciendo un dios de él, y nosotros quedamos atados espiritualmente bajo su dominio. Leemos así al respecto: “Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció” (2 Pedro 2: 19b) ¡Cristo nos hizo libres!

Además continua diciendo que los cristianos que no tienen una “paternidad espiritual” como la del movimiento apostólico y profético están en orfandad espiritual, y que el sistema del reino opera con paternidades.”[V]

Algo parecido insinúa el autoproclamado “apóstol” Guillermo Maldonado en su libro “Necesito un padre”: “Necesitamos padres, tanto biológicos como espirituales, ya que en el ministerio también encontramos personas enceguecidas porque nunca han tenido un padre espiritual, hijos huérfanos, sin identidad, buscando un lugar donde se les reciba y se les dé un sentido de pertenencia.”[vi]

Esto roza la línea del insulto. Jesús dijo: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Jn.14:18) El a sus discípulos volvió en la persona del Espíritu Santo en Pentecostés. Así como hoy a los que son salvos, y volverá en un sentido más amplio al fin de la era cuando tome a sus escogidos al lugar celestial. (Ro.8:9-11) Juan 1:12 dice “mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Por lo que la Biblia nos demuestra que al recibir a Jesús en nuestra vida, tenemos la autoridad, el derecho legal de sentirnos seguros y protegidos por nuestro padre celestial. Además La Biblia dice que Dios es el “Padre de los espíritus” (Heb.12:9) a Él es a quién se debe someter. (1P.5:6; St.4:10)

Y la supuesta “identidad” no es más que un adoctrinamiento y sometimiento esclavizante a hombres y a las falsas doctrinas que promueve el movimiento. En su libro, Maldonado establece que el “padre” tiene potestad sobre los hijos, y mediante una falsa enseñanza de la paternidad espiritual, acentúa su autoritarismo espiritual, pues como “apóstol” tiene todo el poder dado de lo alto al igual que es poseedor de una unción especial. En la actualidad ordena apóstoles y les confiere un anillo, símbolo de la autoridad que él les delega. ¡Igual que el papa en el vaticano!

Recuerdo las palabras de un “defensor” de esta doctrina cuando cite Mateo 23:9 para mostrarle que la doctrina de la paternidad espiritual del movimiento apostólico y profético era similar a la hipocresía de los fariseos al querer ponerse por encima de los demás, él me dijo: “¿Con ese versículo fuera de contexto vas a negar toda la enseñanza de Pablo?”

El conocimiento bíblico de que los maestros hayan sido dados como dones de Cristo a su iglesia (Ef.4:11) y que Pablo se presente como padre espiritual de Onésimo (Flm.10,11), Timoteo (Fil.2:22; 1Ti.1:2, 18; 2Ti.1:2; 2:1), Tito (1:4) los gálatas (Gl.4:19) y corintios (1Co.4:15), ha sido mal aplicado por los indoctos e inconstantes que tuercen (2Pe.3:16) las Escrituras al grado de prácticamente desautorizar lo expresamente dicho por el Señor, invalidando así una instrucción suya, que de acatarse, habría evitado grandes males. Tenga en cuenta que siempre estos apóstoles intentaran torcer las escrituras para acomodarlas a sus falsas doctrinas (2P.3:16)

Solo para comenzar hay un abismo gigantesco entre el apóstol Pablo o el apóstol Juan comparado con los pseudo “apóstoles” de hoy. (Ver Caracteristicas biblicas de un apóstol) Ninguno de ellos llega ni a los tobillos de los benditos apóstoles de Cristo. Solo lean los que ellos sufrieron por la causa del evangelio y por las congregaciones adónde iban (1Co.4:9-13; 2Co.11:23-30)

Los “nuevos apóstoles” de hoy reclaman el poder y la autoridad de los verdaderos apóstoles de la Biblia, pero no reclaman su estilo de vida de sencillez, martirio y desprecio por causa del evangelio. Temo que no se los puede comparar. Sobre todo sería un insulto a ellos que dieron su vida literalmente por Cristo. Así los “apóstoles” modernos quedan rápidamente descalificados. Mostrando su insensatez de obtener títulos y posiciones para ejercer dominio sobre los demás al estilo Romano-nicolaíta de la Iglesia Católica.

No me cabe la menor duda, pronto tendremos “papas evangélicos” para aumentar de esta forma el caos de apostasía que hoy tenemos, porque no conforme con ser “apóstoles”, desean en su jactancia ser más todavía, teniendo el espíritu de Lucifer, el cual deseaba ser semejante al altísimo (Is.14:14).

Lo triste es que el pueblo de Dios perece en el error por ignorar las Sagrada Escrituras, siendo presa fácil del engaño que anuncio Jesús en Mateo 24:24: Porque se levantarán falsos Cristos (Gr, Ungidos), y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.” No le creamos a estos falsos apostóles, tengamos el temor de Eliú:

“Y no haré ahora distinción de personas ni usaré con nadie de títulos lisonjeros. Porque no sé decir lisonjas, y si lo hiciera, pronto mi Hacedor me consumiría” Job 32:21-22


[i] Dr. Antonio Bolainez; de su artículo “Apóstol verdadero o falso”.

[iii] H. G. Weston, Matthew, the génesis of the new testament, pág 110

[iv]  “La paternidad espiritual” (http://www.cristolasolucionsj.com.ar/paternidad.html)

[v] Idem

[vi] Maldonado, G. “Necesito un padre” Pág.29

Anuncios

Acerca de salid de en medio de ellos

Rescatado por la gracia de Dios de una Iglesia sumergida en falsas doctrinas. Hoy gracias a Él tengo el privilegio de poder defender la Sana Doctrina.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a La incorrecta paternidad espiritual del movimiento apostólico

  1. Pingback: Apostóles y profetas – Exposición y refutación | Salid de en medio de ellos

  2. Pingback: Las falsas “coberturas” apostólicas | Salid de en medio de ellos

Los comentarios están cerrados.