El Falso evangelio de la iglesia “Cristo La Solución”

[Para más información sobre doctrinas y prácticas en CLS ver: Mi salida del Ministerio Cristo La Solución]

“Más si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.” Gálatas 1:8-9

“El evangelio tradicional embrutece a la gente”[1] Según Alfredo Dimiro. Entonces el mensaje que se presenta debe ser este: ¡Dios tiene un plan maravilloso para tu vida! ¿Queres ser feliz? Ven a Cristo ¿Queres ser prospero? Ven a Cristo. ¿Queres que se solucionen tus problemas? Ven a Cristo. ¿Queres tener una vida saludable y una familia unida? Ven a Cristo. ¿Queres cumplir tu propósito en la vida? Ven a Cristo… ¿Esto es evangelizar al pecador? ¿Qué decíamos una vez que nos encontrábamos con los pecadores? ¿Qué nos enseñaban en las reuniones? ¿Qué evangelio presentábamos conforme a ello? ¿Qué Cristo tiene CLS? ¿Que mensaje presenta? ¿Qué es el evangelio? ¿Qué debo hacer si en mi iglesia se predica otro evangelio?

“¡Ay de vosotros…hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.” Mateo 23:15

CLS predica un evangelio que lamentablemente no puede salvar a nadie. Por el mensaje con el que se presenta abordando al pecador perdido y muerto en sus delitos y pecados. Han reemplazado la gloria de Dios por la satisfacción del hombre. Si uno modifica el mensaje para hacer más atractivo el cristianismo, lo que se obtiene no es cristianismo. Y entregar medio mensaje es casi peor que no entregar nada. Recuerdo perfectamente las palabras de uno de los “lideres” de allí antes de orar, momentos antes de salir.

Decía: “Nosotros tenemos el verdadero evangelio, no vamos a la gente con juicio sino con fe”

Un gran error, CLS no tiene el evangelio. Como expuse en Palabra de Fe en CLS hay otro concepto de lo que es la fe y la misma es anti bíblica. Además a través del Nuevo Testamento el Juicio también es parte del evangelio igual que la fe. Y si vos quitas uno de los dos ya no predicas ningún evangelio. Un evangelio diluido no es evangelio. Uno no puede comprender completamente el significado de la salvación amenos que también entienda de qué somos salvos. Somos salvos de la consecuencia de nuestros pecados, que es el infierno. Es un desafortunado comentario, pero ahora vivimos un tiempo donde el mensaje de Jesucristo se está perdiendo en las iglesias. Reemplazándolo, existe un nuevo grupo de preocupaciones que se refieren al amor de Dios, su misericordia y gracia, pero son lentas al tomar las implicaciones de su santidad, juicio e ira. Siendo tan silencioso en cuestiones muy significativas como el pecado y el juicio a venir, que gran parte del evangelismo contemporáneo está produciendo una cosecha de creyentes no-regenerados. Hoy en día la Iglesia no se llena por enseñar la verdad, sino por enseñar lo que a la gente le gusta escuchar. El tamaño de las iglesias no significan nada si están llenas de falsos convertidos.

“Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.” Lucas 13:3

En lugar de predicar la Buena Nueva de que los pecadores pueden ser justificados en Cristo y escapar de la ira que vendrá, nos hemos quedado con un “evangelio” que implica que el propósito primordial de Dios al salvarnos es el desplegar un “plan maravilloso” para nuestras vidas: resolver nuestros problemas, cumplir nuestros sueños, hacernos felices en Cristo, prosperarnos materialmente, dotarnos de una excelente salud y rescatarnos de las molestias de esta vida. El mensaje de “Dios tiene un plan maravilloso para tu vida” es fácil pero también devastador. No es cierto, no es bíblico, y es erróneo y engañoso.

Si aun queremos aferrarnos al mensaje de “Dios tiene un plan maravilloso para tu vida,” deberíamos mejor esconder el Libro de los Mártires de John Foxe[2] de los ojos de los no Cristianos. Hablando del martirio, ¿alguna vez has ponderado cómo sería estar con tu familia, todos juntos en la arena romana cuando los feroces y hambrientos leones salen corriendo? ¿Alguna vez has considerado como sería ser comido por leones? ¿Qué le darías al león a comer primero tu brazo? ¿Cuánto tiempo durarías consciente mientras se lo come? ¿Puedes imaginar los sentimientos que tendrías si hubieras conducido a tus seres queridos en la “oración del pecador” usando el gancho del “plan maravilloso”? ¿Qué le dirías a tu querida familia mientras vez sus miradas llenas de terror? ¿Cómo podrías reconciliar las palabras “maravilloso” y “felicidad” sabiendo las fauces del león los despedazarán parte por parte?

Estos son pensamientos horribles y hasta cínicos pero no son mis fantasías. Realmente multitudes de mártires han sufrido torturas indescriptibles por la causa de Cristo. No debió de haber sorprendido a la primera Iglesia cuando la persecución llegó. Jesús les había advertido que podrían tener que dar sus vidas a causa de Su nombre. Hasta dijo, “El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo. Los hijos se rebelarán contra sus padres y harán que los maten. Por causa de mi nombre todo el mundo los odiará” (Mateo 10:21-22).

La tradición de la Iglesia nos dice el destino de varios apóstoles y evangelistas:

Felipe: Crucificado, Frigia, 54 A.D.

Mateo: Decapitado, Etiopia, 60 A.D.

Bernabé: Apedreado, Chipre, 64 A.D.

Marcos: Arrastrado hasta la muerte, Alejandría, 64 A.D.

Santiago: Golpeado hasta que murió, Jerusalén, 66 A.D.

Pablo: Decapitado, Roma, 66 A.D.

Pedro: Crucificado, Roma, 69 A. D.

Andrés: Crucificado, Acaya, 70 A.D.

Tomas: Muerto por una lanza, Calamina, 70 A.D.

Lucas: Ahorcado, Atenas, 93 A.D.

La persecución siempre ha sido parte del piadoso. De acuerdo con las Escrituras:

“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Timoteo 3:12) “Otros, en cambio, fueron muertos a golpes,… Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas.” (Hebreos 11:35-38)

Probablemente algunos argumentarán que la vida Cristiana es un plan maravilloso porque “Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman” (Romanos 8:28). De hecho esto es maravilloso. Sin importar lo que pase con nosotros como cristianos, nos regocijamos por esa promesa. Pero la promesa no garantiza que nuestras vidas serán libres de sufrimiento, pruebas y dolor.

En 1413, John Huss fue llamado a comparecer en la corte de la Iglesia Romana en Constancia. Cuando fue puesto en prisión por diecinueve meses esperó el juicio por su fe y sentenciado a muerte, sin duda el sabía que Dios dispondría de todas las cosas para su bien. Cuando fue quemado vivo y su cuerpo quedo carbonizado hecho cenizas, la maravillosa promesa de que Dios dispondría de todo para su bien en ese horrendo momento, quedó inquebrantable. Su muerte era un propósito de Dios. Estoy seguro que su muerte contribuyo a muchos otros a levantarse contra la tiranía papal. Hasta 1500 donde Martin Lutero diera el comienzo definitivo a la reforma protestante.

Si los no cristianos responden al mensaje del evangelio solo para mejorar sus vidas, van a quedar desilusionados cuando la persecución llegue y muchos se caerán de la fe que pusieron en ese otro evangelio. Al mismo tiempo los ministros tendrán que acomodar su mensaje para aquellos con comezón de oír (2Ti.4:3) con el fin de retenerlos. Por eso los mismos tienen que recurrir a las doctrinas baratas (y a todas luces falsas) de la Palabra de Fe, la Teología de la prosperidad y la Teología del dominio. Esto es porque muchos in conversos van a responder para experimentar y ver si el “plan maravilloso” es tan bueno como lo dicen. Y para así conservarlos contentos en la iglesia, se debe reemplazar la verdad con algo suave e inofensivo. Torciendo así las Escrituras (2P.3:16)

Examina el Libro de Hechos y ve si puedes encontrar alguno de los discípulos diciendo a los pecadores que Dios los amaba o que tenía un plan maravilloso para sus vidas. Si no hay precedente para esto en las Escrituras, la pregunta no es “¿Por qué no usarlo?” sino “¿Por qué si quiera considerar utilizarlo?” ¿Por qué tergiversaríamos un mensaje tan importante y especialmente en algo tan crucial como es la salvación eterna de almas?

De lo contrario, vemos a los discípulos confrontando a su audiencia y refiriéndose a ellos como criminales culpables, enemigos de Dios que desesperadamente necesitan justicia, no diciéndoles que pueden mejorar sus vidas con el plan maravilloso de Dios.

Jesús no apartó al convertido Saulo de Tarso de lo que le esperaba como Cristiano. De lo contrario, Jesús le dijo “le mostraré cuánto tendrá que padecer por mi nombre” (Hechos 9:16). El joven Esteban fue apedreado cruelmente por su fe. Santiago dijo a sus hermanos “considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas” (Santiago 1:2), y murió al filo de la espada. Juan el Bautista también sintió el acero afilado de la persecución.

A través del tiempo, los cristianos han sido odiados, perseguidos, echados a los leones, degollados, y como John Huss, hasta quemados por la causa del evangelio.

Todo esto es consistente con las Escrituras que nos dicen el costo de seguir a Jesús: “Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán” (Juan 15:20); “En este mundo afrontarán aflicciones” (Juan 16:33); “Es necesario pasar por muchas dificultades para entrar en el reino de Dios” (Hechos 14:22); y muchos otros. La promesa del evangelio nunca ha sido de mejorar la vida en la tierra. Durante nuestro corto tiempo aquí, debemos negarnos a nosotros mismos, y tomar diariamente nuestra cruz. (Lc.9:23) Y si fuera necesario abandonar nuestras posesiones, ser odiados por Su nombre, y si vivimos una vida piadosa, sufriremos de persecución (ver 2 Timoteo 3:12). Jesús advirtió a los que lo seguían que el tiempo llegaría donde la gente los mataría y pensaría que están haciendo un favor a Dios al derramar su sangre (ver Juan 16:2).

El evangelio es una promesa de justicia, no una promesa de felicidad. Queda también la pregunta de, ¿por qué no usar el hecho de que Jesús dijo que había venido para darnos la vida en abundancia (Juan 10:10) para atraer pecadores irregenerados al Salvador? Es verdad, la vida Cristiana es abundante. ¡Es la vida eterna! Considera la vida abundante de Pablo. Lee 2 Corintios 11:23-28 y ve si crees que él se aburrió de haber sido apedreado (una vez), naufragado (tres veces), golpeado (tres veces), y haber recibido latigazos (cinco veces). Su vida fue abundante. También hubo momentos en que no estaba feliz. De hecho, en un punto estaba tan desesperado que quería morir (ver 2 Corintios 1:8-9).

El apóstol Pablo les da a las mentes carnales de los Corintios una pista de la vida abundante. Les dijo que había sido condenado a muerte. Que estaba hambriento y sediento. Le faltaba ropa. Había sido golpeado y no tenia donde vivir. Había sido humillado, perseguido, calumniado y tratado como la inmundicia de la tierra. Qué camino tan terrible y poco atractivo había tenido Pablo. Si la felicidad hubiera sido la meta, uno podría pensar el poner una señal “No entre aquí.” Sin embargo, hizo lo opuesto. Les dijo a los Corintios que lo imitaran (ver 1 Corintios 4:9-16). Él consideró que los sufrimientos de esta vida no eran dignos de compararse con la vida en la eternidad (ver Romanos 8:18). Además Jesús dijo que la vida en abundancia no se refería a los bienes y posesiones que uno pudiese tener en la tierra (Ver Lucas 12:15). El verdadero tesoro que vale la pena y va mas allá de todo lo que usted y yo poseemos, es la gracia salvadora de Jesucristo.

¿Y el amor de Dios?  Si no podemos darles a los pecadores el mensaje de que Dios tiene un maravilloso plan para sus vidas, ¿cómo podemos decirles del amor de Dios? El sacrificio de Cristo fue la fuente del gozo de Pablo y por lo tanto, su fortaleza: “Jamás se me ocurra jactarme de otra cosa sino de la cruz de nuestro Señor Jesucristo” (Gálatas 6:14). Si estudias el Nuevo Testamento veras que el amor de Dios es casi siempre expresado en relación directa con la cruz: “Esto es amor…,” “De tal manera amo Dios…,” “Dios demostró Su amor…,” etc. (Ver Juan 3:16; Romanos 5:5, 6,8; Efesios 2:4,5; 5:2, 25; 1 Juan 3:16; 4:10; y Apocalipsis 1:5, entre otros.) La cruz es el enfoque del amor de Dios para el mundo.

Como Jesús, el apóstol Pablo enseñó que la vida del cristiano es negarse a sí mismo que crucifiquemos la carne, tomemos una cruz diariamente, nos neguemos a nosotros mismos y sigamos a Jesús. (Gálatas 2:20) Sin embargo, el mensaje del “plan maravilloso” con su promesa de felicidad terrenal, atrae solo el egoísmo de los oyentes. Al ofrecerles una vida sin problemas, los invitamos a amarse a ellos mimos y no a Dios, y lo pintamos a Él como un mayordomo divino. Pablo jamás ni por un momento consideró diluirlo al mensaje para hacerlo más atractivo. Él estaba dando un solo mensaje: el poder de Dios por la palabra de la cruz salva a las personas. (1Co.1:17-18, 23-24) Este es absolutamente el único mensaje que tenemos. Cualquier otro mensaje es falso y absolutamente inaceptable (Gá.1:8-9). Pero CLS, ha sustituido otro mensaje que trata de eliminar la ofensa de la cruz. El mensaje de la cruz no tiene nada que ver con las necesidades que se sienten. No se trata de que Jesús le ama a usted tanto que quiere contentarle. Se trata de rescatarlo a usted de la condenación eterna, porque esa esta sentencia que pesa sobre la cabeza de todo ser humano.

“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto” 2 Corintios 4:3

Los que ven a la cruz como una prueba del amor de Dios nunca dudaran de su devoción,  sin importar las circunstancias. Pero aquellos que vienen a Cristo para buscar una vida mejor van a pensar que su felicidad es la evidencia del amor de Dios y, por lo tanto, cuando las pruebas vengan y su felicidad cese entonces pensarán que Dios los ha abandonado, o lo peor, pensar que Él no existe.

Esta es la verdad fundamental del cristianismo que la Biblia confirma repetida veces. Jesús dijo lo mismo de diferentes maneras. Lo dijo en la conocida historia del joven rico. En Marcos 10:17 el joven dirigente de la sinagoga se acerco corriendo a Jesús, se arrodilló ante él y le pregunto: “Maestro bueno, ¿Qué haré para heredar la vida eterna?” ¡Qué escenario para la evangelización personal! Jesús podría haberle dicho: “Eleva está oración”, o “¡Toma la decisión de aceptarme!” Pero no dijo eso. En vez de eso confronto al joven con la realidad del pecado para que se revelara si estaba convencido de su maldad y arrepentido de sus iniquidades. Jesús le mencionó varios de los Diez Mandamientos como ejemplos de la ley de Dios que el joven había quebrantado. He aquí la manera de presentar el evangelio a los pecadores. Utilizando la ley moral de Dios. Escrita en sus corazones (Ro.2:15). No me explayaré en esto por causa del espacio, pero para aprender a presentar el evangelio correctamente, de una manera que se ha utilizado bíblica e históricamente, busca en internet “El Uso De La Ley En El Evangelismo” te recomiendo los estudios del evangelista Ray Comfort. Su página es: http://www.aguasvivientes.com/ [3]

Volvamos al texto. El joven, rechazando toda idea de pecado y arrepentimiento, se jacto de haber obedecido los Diez Mandamientos toda su vida. Pensaba que era un candidato perfecto para la vida eterna, pero no recibió la respuesta que esperaba. En el versículo 21 Jesús le dijo: “Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo todo a los pobres y tendras tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz” Jesús hizo que saliera a relucir la justicia propia del hombre y luego dejo al descubierto su codicia, su amor al dinero. El décimo mandamiento (Ex.20:17). El joven dirigente quería que Jesús le enseñara como tener la vida eterna, pero Jesús le dijo que el precio era abandonar su ilusión de justificación propia y más bien reconocer que era un pecador indigno y miserable. Tenía que estar dispuesto a someterse al Señor Jesús, aun si ello significara dejar todas sus posesiones terrenales. Tal vez Jesús no lo pida, pero el requisito para la vida eterna es estar dispuesto a dejarlo todo, aún morir literalmente, si Él así lo pide.

El joven no quiso hacer ni lo uno ni lo otro, ni reconocer su pecado ni negarse a sí mismo. Como nos dice el versículo 22: “Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones”. Prefirió aferrarse al engaño de su justicia propia, retener su dinero y sus posesiones, que tener a Jesús. No tenía interés en negarse a sí mismo, ni sacrificarse ni a someterse. Por consiguiente, era indigno de ser discípulo de Jesús y él mismo se cerró la puerta al reino de la salvación.

Abundan personas como el joven rico: engreído, confiado en sí mismo, impresionado con su propia bondad, que ve la salvación cristiana como una meta más que puede lograr mediante su desempeño, habilidad, dinero o influencia. La Biblia nos dice que así no son las cosas. La meta es la nada común disposición a reconocer entristecido el pecado y llegar a sumisión y al sacrificio. Si no estamos dispuestos a separarnos de nuestras familias, a separarnos del mundo, y a separarnos de las cosas materiales que poseemos, es porque Jesús no es tan valioso para nosotros. Nada del mundo debemos considerar más valioso como para descartar a Cristo a cambio de ello. Es todo o nada.

Hay otro ejemplo más en Lucas 9:57, donde Jesús va de camino con algunos de sus seguidores y uno de ellos le promete “Te seguiré donde quiera que vayas”. Jesús no le dijo: “Oye, que bueno. Vamos a ir al hotel Sheraton de 5 estrellas para cenar con caviar.” Lo que le dijo en el versículo 58 fue: “Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.” Jesús no le dijo: “Sígueme y serás feliz, gozaras de salud, serás rico, prospero, cumplirás tus sueños y serás un triunfador.” Le dijo: “Simplemente quiero que sepas esto: no tengo ni siquiera un lugar donde poner la cabeza. El discipulado te va a costar todo lo que tengas. No esperes comodidad y vida fácil.”

La historia continua en el versículo 59: “Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre.” La implicación aquí es que el padre no había muerto todavía. ¿Qué quiso decir con “déjame primero que vaya y entierre a mi padre”? ¿Se estaba refiriendo a asistir a un funeral? No. Quería decir quedarse ¡Hasta recibir la herencia! No iba a tener nada si seguía a Jesús. La misma pretensión que tienen muchos ministerios hoy con la Teología del dominio. ¡Esperar recibir la herencia hoy, la cuál que se nos ha prometido para el futuro! Con esta condición si servirán a Cristo. Pero este hombre no pudo ir muy lejos, quedo descalificado para la vida eterna y también desapareció de escena.

Jesús fijo la norma como negación propia total. En Lucas 14:26 se nos dice que una gran multitud lo seguía y que él se volvió y les dijo: “Si alguno viene a mí”, es decir, el que quiera ser un verdadero seguidor, “y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.”

¿Aborrecerse a uno mismo? ¿Aborrecer a tu propia familia? ¡Qué verdad más tremenda! ¿No era que Dios prometía una familia unida y bendecida? Mateo 10:34-39 “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.” Esta no es salvación por buenas obras, sino todo lo opuesto: salvación al rechazar toda esperanza de agradar a Dios por nuestras propias fuerzas.

Seguir a Jesús no es asunto que dependa de usted o de mí. Ser creyente no es cuestión de nosotros, no es cuestión de estima propia. Más bien es cuestión de estar hastiados de nuestro pecado, la muerte y el infierno, para que voluntariamente dejemos a un lado lo que sea necesario, aun sino cuesta nuestra familia, nuestro matrimonio y lo que sea que atesoramos y poseemos. Hasta nos puede costar la vida, como Jesús dijo en Lucas 9:24 y lo reafirmo en 14:27: “Y el que no lleva su cruz”, es decir, el que no está dispuesto a morir y dar su vida, “y viene en pos de mí no puede ser mi discípulo”.

No puede ser más claro que esto. Si usted trata de aferrarse a sí mismo, a su plan, a su agenda, a su propósito, a su triunfo, a su autoestima, pierde el perdón y el cielo.

En Juan 12:24 Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” En otras palabras Jesús dice: “Si vas a tener fruto en mí te va a costar la vida. Vas a tener que morir” El versículo 25 dice: “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este munda, para vida eterna la guardará”. La senda que Jesús seguía era la senda de la persecución y de la muerte. Así que quiere seguir a Jesús, ¿verdad? Le va a costar absolutamente todo. El Señor tal vez no le quite la vida. A lo mejor no le quite su dinero. A lo mejor no le quita ni a su familia ni a su cónyuge. Tal vez no le quite su trabajo. Pero usted tiene que estar dispuesto a dejarlo todo, si eso es lo que Él le pide. Usted debe estar suficientemente desesperado y dispuesto a abrazarse a Cristo a cualquier precio.

Si quiere seguir a Cristo hasta el cielo, este es el mensaje: niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígalo. ¿Oye esto en mensaje contemporáneo? ¿Alguna vez oye esto en el mensaje que da algún predicador por televisión o en CLS? ¿Oye alguna vez que alguien se levanta entre la multitud y dice lo siguiente?: “Si quiere usted convertirse en creyente, ¡renuncie a la vida! Rehúse asociarse con usted mismo, rechace todas las cosas que su ego anhela, quiere y espera. Este dispuesto a morir por amor a Cristo, si es necesario, y mientras vive como un esclavo, sométase en obediencia a Jesucristo” ¡Eso parece que no vende! ¡Nadie enviaría sus siembras ni sus “pactos”! No es un brillante mercadeo.

Es un mensaje difícil de creer porque la negación de uno mismo es muy dura. Pero resulta que es la verdad.

Ese “evangelio tradicional que embrutece a la gente” según Dimiro, es el único que salva. Sencillamente no creer en el evangelio es por sí mismo suficiente para condenar a la persona. Cristo es el único camino al único Dios verdadero, y el cristianismo bíblico es el único camino al Cristo verdadero. El mensaje no es mío; viene de Dios. No puedo acomodarlo. Y es por ese mensaje que Él salva. Nuevamente CLS predica un evangelio que lamentablemente no puede salvar a nadie. Algunos dirigentes tanto Alfredo Dimiro, como los Crudo. Han prostituido la intención divina del evangelio. Y así llenado sus iglesias con personas que nunca han escuchado la verdad, ni han sido regeneradas.

Si estás leyendo esto. Lo único que te queda a ti. Es irte de esa iglesia. “Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.” (2Ti.2:19) “Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.” (2Co.6:17-18) La eternidad es demasiado tiempo para estar equivocado.

Si aún continuas obstinado en creer en el “Otro Jesús, otro evangelio y el otro espíritu” (2Co.11:4) que te presenta tu ”visión” no tengo más que decirte. Pero a ti, que si realmente el Espíritu Santo está obrando en tu vida, en este preciso instante, trayéndote convicción. Debes tomar la decisión de buscar una iglesia Sana doctrinalmente que te prepare no solo para el curso de esta vida sino para estar delante del juicio del gran trono blanco aquel día donde serás recibido en gloria o condenado por toda la eternidad. Corre hoy mismo a la cruz del calvario. Que Dios te bendiga mucho.

[1] Dimiro, A. “El poder de la imaginación” Pag.88

[2] Ver en: http://media.wix.com/ugd//be8eea_faf2e73091c5d98b277ac4eb53102e0d.pdf

[3] También te recomiendo uno de sus libros “Vence tu temor, comparte tu fe” (Ray Comfort – Kirk Cameron). Asimismo “El evangelio según Jesucristo” de John MacArthur.

Anuncios

Acerca de salid de en medio de ellos

Rescatado por la gracia de Dios de una Iglesia sumergida en falsas doctrinas. Hoy gracias a Él tengo el privilegio de poder defender la Sana Doctrina.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El Falso evangelio de la iglesia “Cristo La Solución”

  1. Pingback: La falsa iglesia Cristo La Solución | Salid de en medio de ellos

Los comentarios están cerrados.