Cristo la Solución y el engaño de Palabra de Fe

Como diría un maestro de CLS: “Acá hay otro concepto de lo que es la fe”. Nunca mejor dicho. Años atrás durante fines de la década del ´50 y principios del ´60 en adelante, el movimiento carismático ha producido su propia variedad de doctrinas. El movimiento de Palabra de  Fe, conocido también como el movimiento de Fe, o Fórmula de Fe, Palabra de Fe, Súper fe, Confesión Positiva, Nómbrelo y  reclámelo, o enseñanza de Salud, Riqueza y Prosperidad.

Es una subdivisión del movimiento carismático y también es la “madre” de la Teología de la prosperidad y la Teología del dominio. Son un conjunto de doctrinas en todo tan supersticioso y materialista como para atraer a cualquier impío sin conocimiento de Dios y dejarlo en su mismo estado. Los líderes del movimiento de Palabra de Fe, incluyendo a Kenneth Hagin, a Kenneth y Gloria Copeland, a Robert Tilton, a Fred  Price y a Charles Capps, entre otros. Prometen a cada creyente prosperidad financiera y salud perfecta. Cualquier cosa menos que eso, dicen, no es la voluntad de Dios. El movimiento apostólico y profético obviamente también lo tiene como base en sus doctrinas.

La  teología de la Palabra de Fe ha vuelto al cristianismo un sistema que no difiere de las religiones humanas más bajas, una forma de vudú en el que Dios puede ser obligado, engatusado, manipulado, controlado y explotado para los propios fines del cristiano.

Los maestros de Palabra de Fe han corrompido el corazón del cristianismo neotestamentario, desviando el enfoque del creyente de la sana doctrina, la adoración, el servicio, el sacrificio y el ministerio, a promesas de “bendiciones” físicas, financieras y materiales. Esas bendiciones son las recompensas que Dios espera se entregue a los que conocen y siguen las fórmulas de Palabra de Fe.

En la religión de Palabra de Fe, el creyente usa a Dios, mientras que la verdad del cristianismo bíblico es justamente lo opuesto: Dios usa al creyente. La teología de la Palabra de Fe ve al Espíritu Santo como un poder que se pone en acción para cualquier cosa que el creyente desea. La Biblia enseña, sin embargo, que el Espíritu es una persona que capacita al creyente para hacer la voluntad de Dios.

Muchos creyentes sinceros (sinceramente equivocados) revolotean en la periferia de la enseñanza de Palabra de Fe, y algunos en el movimiento que se adhieren al corazón de la enseñanza de Palabra de Fe rechazan algunas de las enseñanzas más extremas del grupo. No obstante, todos los elementos que son comunes a las sectas existen dentro del movimiento:

  1. Una cristología distorsionada.
  2. Un criterio exaltado del hombre.
  3. Una teología basada en obras humanas.
  4. Una creencia de que una nueva revelación desde dentro del grupo está abriendo “secretos” que habían estado escondidos de la iglesia por años.
  5. Escritos humanos extra bíblicos que son considerados inspirados y y autoritativos.
  6. Y una exclusividad que apremia a los adherentes a apartarse de cualquier crítica del movimiento o de enseñanza que es contraria al sistema.
  7. El uso y abuso de terminología evangélica.

Sin algunas correcciones rigurosas en los fundamentos doctrinales del movimiento, éste está bien en camino a establecerse como una secta falsa en todo el sentido de la palabra. Es la cosa más cercana en la tierra a los cultos codiciosos del tiempo del Nuevo Testamento, que los apóstoles llanamente calificaron de herejía. (Ver Ef.5:5-7; Col.2:8; 1Ti.6:5,9-11; Jud.11-16; 2P.2:1-3,18, 19). En casi cada punto crucial, el movimiento Palabra de Fe ha manchado, ha torcido, ha mutilado, ha malinterpretado. Ha corrompido o borrado las doctrinas cruciales de nuestra fe.

La enseñanza de Palabra de Fe ve la fe como una ley inmutable e impersonal que, como la gravedad o las leyes de la termodinámica, gobierna el universo: un principio que obra sin consideración de quien lo está usando o para qué.

La fe, según la doctrina de Palabra de Fe, no es una confianza sometida a Dios; la fe es una fórmula con la que se manipulan las leyes espirituales que los maestros de Palabra de Fe creen que gobiernan el universo.

Así dice Sebastián Crudo: “Por lo tanto, aquel que crea en su corazón, y hable con su boca esta asegurándose que lo que diga será hecho, porque es ley. Es la ley de la Fe.”[90]

Como el nombre “Palabra de Fe” implica, el movimiento enseña que la fe es más un asunto de lo que decimos que de en quién confiamos o de cuáles verdades aceptamos y afirmamos en nuestro corazón. Un término favorito en el movimiento Palabra de Fe es “confesión positiva”. Se refiere a la enseñanza de Palabra de Fe de que los pensamientos y sobre todo palabras tienen poder creativo. Lo que usted dice, alegan los maestros de Palabra de Fe, determina todo lo que le sucede a usted.

Juan Crudo arguye: “Tiene que ir haciendo confesiones para renovar su mente, porque usted se enlaza con los dichos de su boca…Diga: Dentro mío esta el potencial de una fe grande y de acuerdo a lo que yo haga crecerá o disminuirá” [91]

Sebastián Crudo: “Tu boca puede ser la causa por la cual muchas cosas están detenidas. Es tu hora de CONFESAR una nueva victoria.”[92]

Alfredo Dimiro “Debe remplazar los pensamientos negativos por los pensamientos de Dios… La base de la imagen interior son las palabras que uno mismo habla… Debemos tener cuidado de lo que pensamos, pues si es malo que pensamos será malo lo que suceda” [93]

Algo similar dice el reconocido Joel Osteen: “Cuando tu pienses en positivo, con pensamientos excelentes, tú serás impulsado hacia la grandeza…lo que tú dices en el medio de tus dificultades, tendrá un gran impacto sobre cuánto tiempo permanecerás en esa situación” [94]

Kenneth Hagin Jr. Va más allá. Escribe diciendo que Dios es “el mayor pensador positivo que jamás haya habido” [95]

¿Será eso cierto? ¡No! Dios no es eso, Dios es santo, y eso es mucho más que simplemente positivo, aun descartando como es natural, toda acepción humanista del término. Dios es verdadero y no positivo. Esas ideas han engendrado supersticiones enconadas dentro del movimiento. Los discípulos de Palabra de Fe creen, en efecto, que todas sus palabras son conjuros mágicos que determinan su destino. Entendamos lo siguiente: Si somos cristianos, ya no nos pertenecemos a nosotros mismos, somos de Cristo (2Co.5:17). Por lo tanto si es así, nuestros pensamientos serán los Suyos (1Co.2:16), y lo que salga de nuestra boca será l0o Suyo (Sal.81:10), y si alguna vez no es así, y concebimos en nuestra mente algo contrario a Su voluntad y aun lo declaramos – lo cual la Biblia le llama a eso pecado – lo confesaremos, y Él es fiel y justo para perdonarnos (1Jn.1:9), y no hay mayor problema que ese. Por lo tanto, ningún poder en nosotros “nuestro” existe que nos pueda controlar o dominar, tanto para lo positivo, como para lo negativo ni en nuestra mente ni en nuestra boca.

Pero la confesión positiva parecería regir la confesión de pecado. Ciertamente, a los libros de oración y de crecimiento espiritual de Palabra de Fe les falta completamente alguna enseñanza sobre confesión de pecado. Han socavado la enseñanza crucial de 1 Juan 1:9, que indica que los creyentes deben confesar constantemente su pecado. De hecho, la enseñanza de la confesión positiva realmente alienta a los creyentes a ignorar y negar la realidad de sus pecados y limitaciones.

Joyce Meyer lo arguye así: “Voy a decirles algo, yo no paré de pecar hasta finalmente entró en mi tuerca cabeza que yo no soy pecador ahora. Y el mundo religioso piensa que esto es herejía y quiere ahorcarte por ello. Pero la Biblia dice que yo soy justo y no puedo ser justo y pecador a la misma vez… Siempre fui enseñado a decir, ‘Yo soy un pobre, miserable pecador.’ Pero no soy pobre, no soy miserable, y no soy un pecador.”[96]

Alfredo Dimiro: “Cristo no tenia pecado y usted al tener la misma imagen, tampoco tiene pecado, la realidad de esa imagen es que usted ya no es un pecador” [97]

La señora Meyer y Alfredo Dimiro necesitan una lección bíblica básica. 1 Juan 1:8 dice: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” Tenga en cuenta que Juan el apóstol dice “nosotros”. Está incluido él mismo con los pecadores. Además, Pablo dice en Romanos 7:19-20,24, “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí… ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” ¿Joyce Meyer y Alfredo Dimiro son más justos en el carácter cristiano que Juan y Pablo? No lo creo. La señora Meyer y Alfredo Dimiro no reconocen su propio pecado, y así erróneamente niegan su propia pecaminosidad y así influyen erróneamente a sus oyentes. Sólo se puede concluir que esta falsa enseñanza proviene del orgullo, ya que ciertamente no es bíblico.

Además, la negación de Palabra de Fe de enfermedades y problemas como “síntomas mentirosos” priva a los creyentes de una oportunidad de ministrar con compasión y comprensión a la gente que sufre. ¿Cómo puede uno ayudar a alguien cuyos síntomas uno cree que son mentiras de Satanás, o peor aún, el resultado de una incredulidad pecaminosa en la vida de la persona enferma? (Ver 100% saludable). Consecuentemente, muchos devotos de Palabra de Fe tienden a ser insensibles, hasta el punto de ser groseros y ásperos hacia la gente que ellos asumen que no tiene suficiente fe para reclamar sanidad.

Pero cuando ocurre alguna supuesta sanidad La teología de Palabra de Fe convierte al sanador en un héroe cuando se alegan curas milagrosas, pero siempre culpa al enfermo  por falta de fe cuando no ocurre la sanidad.

Recuerde, la confesión positiva enseña a la gente que sus palabras son determinativas. Sus “confesiones”, es decir, las cosas que usted dice, especialmente los favores que usted demanda de Dios, todos deben ser “declarados, decretados, atados y/o desatados” positivamente y sin vacilación. Entonces Dios está obligado a contestar.

Dios ya no es el objeto de la fe; los devotos de Palabra de Fe aprenden a poner su fe en sus propias palabras, o como Kenneth Hagin lo expresa llanamente, “fe en (su) propia fe.”[98] Alfredo Dimiro dice algo idéntico: “Todos tenemos fe, pero muchos no tienen fe en su propia fe…Usted debe creer en su fe.” [99]

Hagin uno de los “padres” del movimiento, convierte la fe en una fórmula mágica y nuestras palabras en una especie de abracadabra por la que uno puede “conseguir cosas de Dios”. Y Dimiro claramente toma las mismas enseñanzas de esa fuente. No hay base bíblica para ninguna de esas ideas. Es más las Escrituras nos dicen que: El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca (Jn.7:18). Los únicos objetos apropiados para nuestra fe son Dios y su Palabra infalible, y de ninguna manera nuestras propias palabras. No obstante, los creyentes de Palabra de Fe consideran sus confesiones positivas como un sortilegio por el cual pueden conjurar cualquier cosa que deseen. “Créalo en su corazón; dígalo con su boca. Ese es el principio de fe. Usted puede tener lo que dice”[100], alega Kenneth Hagin.

Tales enseñanzas han llevado a muchos proponentes de Palabra de Fe a toda clase de materialismo. De esta manera, la capacidad de Dios para bendecirnos supuestamente depende de nuestra fe.

El concepto de que el universo (incluyendo a Dios) es gobernado por leyes espirituales impersonales no es bíblico. Es una negación de la soberanía y providencia de Dios. Es nada menos que deísmo. Además, la idea de que podemos usar místicamente las palabras para controlar la realidad está muy lejos de la norma bíblica de fe, especialmente de la manera en que es revelada en Hebreos 11.

Ambas ideas tienen más en común con la metafísica o el culto de la Ciencia Cristiana que con la verdad bíblica. La mayoría de los maestros de Palabra de Fe niegan vehementemente que sus enseñanzas tienen algo que ver con la Ciencia Cristiana o con otras sectas metafísicas.

No obstante, la distinción es fina. Es un simple asunto de hecho de que muchas de las doctrinas centrales de Palabra de Fe son similares a las de la Ciencia Cristiana. Hay una razón para eso. Una línea de relación directa une al moderno movimiento de Palabra de Fe con los cultos metafísicos que prosperaron a principios de este siglo, incluyendo a la Ciencia Cristiana.

El desarrollo del movimiento Palabra de Fe, muestra que casi todas las figuras principales en el movimiento fueron guiadas por Kenneth Hagin o por uno de sus discípulos cercanos. Cada característica doctrinal del movimiento puede rastrearse hasta Hagin. Sin embargo, las enseñanzas de Palabra de Fe no son originales de Hagin. Hagin las recogió de los escritos de un “evangelista por fe” llamado E. W. Kenyon. Hagin tomó prestadas no solamente las ideas de Kenyon; sino que sin duda alguna, Hagin ha plagiado repetidamente en grandes secciones de sus escritos, palabra por palabra del material de Kenyon.

¿Por qué es significativo eso? Porque las raíces de Kenyon estaban en las sectas metafísicas. El era un sanador por fe, no de la tradición pentecostal, sino de la tradición de Mary Bakker Eddy y de la Ciencia Cristiana. El asistió a un colegio que se especializaba en entrenar a conferenciantes para las sectas científicas metafísicas. Y él importó y adaptó a su sistema la mayoría de las ideas esenciales que propagaban esas sectas. Hagin las absorbió de allí.

Los maestros de Palabra de Fe deben su ascendencia a grupos como la Ciencia Cristiana, el Swedenborgianismo, la teosofía, la Ciencia de la Mente y el Nuevo Pensamiento, no al pentecostalismo clásico. Esto revela que en su esencia misma, las enseñanzas de Palabra de Fe son corruptas. Su derivación innegable es ocultista, no cristiana.[101]

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.” Colosenses 2:8

[90] “Corrigiendo la conexión Corazón – Palabras”

[91] Crudo, J. “Ejercitando la fe que vence” Pag.23

[92] “Corrigiendo la conexión Corazón – Palabras”

[93] Dimiro, A. “El poder de la imaginación” Pags. 39, 62, 56

[94] Osteen, J. “Your Best Life Now”, págs. 104, 123

[95] Kenneth Hagin Jr. “The Word of Faith”, Nov., 1984, pág. 3; sacado de Dave Hunt; su libro “Más allá de la Seducción”, pág. 34.

[96] http://www.youtube.com/watch?v=5dmHJdM63hk Tambien véase el estudio de David Cox donde cita con fuente en ingles dicha frase (http://www.davidcox.com.mx/cox/PalabraFe/DCox-PalabraDeFe.htm#_ftn47)

[97] Dimiro, A. “El poder de la imaginación” Pág.36

[98] Kenneth E. Hagin, “Having faith in your faith” (Tener fe en su fe) (ulsa: Faith library, 1980), 4

[99] Dimiro, A. ”El poder de la imaginación” Pag.89

[100] Kenneth E. Hagin, “You can have what you say” (Usted puede tener lo que diga) (Tulsa: Faith library, 1979), 14.

[101] Esa conexión ha sido documentada cuidadosa y concluyentemente en A different Gospel (Un evangelio diferente) Por D. R. McConnell donde la relata la crónica del desarrollo de Palabra de Fe.

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Acerca de salid de en medio de ellos

Rescatado por la gracia de Dios de una Iglesia sumergida en falsas doctrinas. Hoy gracias a Él tengo el privilegio de poder defender la Sana Doctrina.
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