¿Le seguirán las riquezas al cristiano?

apg12_09Durante la programación de un conocido canal televisivo de habla hispana, el cual se ubica en Centroamérica, como quien no quiere, me detuve y oí una enseñanza por parte de un predicador de origen asiático. Es interesante resaltar el tema que este desarrollaba. El eje central del mensaje era “El cristiano y las cosas del mundo” Cito 1 Juan 2:15-17 y explayaba su exposición que parecía, hasta ese entonces, muy acertada. Pero casi en el final de esa parte, y antes que se mandase un corte publicitario dijo algo como esto:

“[En cuanto a las riquezas]… ¿Quiere que le diga un secreto? ¿Pero no se lo dice a nadie? Si amamos a Dios con todo nuestro corazón las riquezas nos seguirán…”

Un momento después se mando al corte. Esto es lo que hizo tal predicador: Invalido toda su enseñanza, que hasta allí venia siendo bíblica, con la semilla de la teología de la prosperidad. Por que lamentablemente para tal predicador en ningún lugar de las Escrituras se nos dice tal cosa. Todo lo contrario, se insta al creyente a que se desinhiba de cualquier pensamiento por poseer y obtener riquezas. Hay algo más que decir: Ya que esto es común entre los carismáticos y su doctrina. Las palabras de tal orador se paran enfrente y en contra de las enseñanzas de Cristo. Así de astuto es el engaño.

Todo se encuentra en Mateo 6. Cuando Jesucristo habla de que no podemos servir a dos Señores (Dios y Mamón, riquezas) Nos insta como principal medida a abocarnos al servicio y señorío del Padre sobre nuestra vidas. Ahora bien, sigue la enseñanza más abajo: “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir… Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:24-33)

La pregunta que sigue es: ¿Qué nos será añadido? ¿Riquezas? Absolutamente No. Jamás podría encajar con lo dicho por el Señor versículos arriba. El contexto nos habla de necesidades básicas. Dios con toda seguridad nos proveerá de lo necesario para vivir. Esto es vestido, comida, puede ingresar un techo. Más jamás se hablan de riquezas. Ahora si Dios en su gracia nos da más de ello (de lo básico) ¡Gloria a Dios! Será una responsabilidad mayor para administrarlo con el fin de glorificarlo. (1 Timoteo 6:17-19).

¿Cuál es el problema con esta clase de enseñanza? Simple. Se contamina el mensaje. Ya no es ama a Dios por lo que el es. Sino ámalo por lo que te da, o te va a dar (en este caso riquezas) Buscar a Dios por las añadiduras, en vez de Buscar su Reino por lo que es en si mismo. Con esto además se insta a la codicia y consecuentemente degenera nuestra fe. La semilla de la teología de la prosperidad ahoga nuestro testimonio y aun, puede invalidar nuestra profesión de fe. (Mateo 13:22; Marcos 4:19; Lucas 8:14)

Pablo es contundente con este tipo de mensajes, tomate unos minutos para meditar en estos pasajes:

“Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas…” (1 Timoteo 6:3-11)

No se deje ser llevado por este canto de sirena. Ya somos espiritualmente ricos en Cristo (Efesios 1:3) mas no se nos dice que será necesariamente así en lo material. Esa la verdad. Tengamos una actitud de contentamiento (1Ti.6:6), confiemos en que Dios nos dará lo que necesitamos, y si aún nos da más. Gloria sea a Él. Queridos hermanos eviten tales enseñanzas y mejor crezcan en la saludable “gracia y conocimiento de nuestro Señor Jesucristo” (2 Pedro 3:18)

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Acerca de salid de en medio de ellos

Rescatado por la gracia de Dios de una Iglesia sumergida en falsas doctrinas. Hoy gracias a Él tengo el privilegio de poder defender la Sana Doctrina.
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