Consuelo para carismáticos heridos

Del corazón de un ex carismático[1]:

El movimiento carismático no suele recibir palabras muy halagadoras de quienes lo ven desde afuera. Sin embargo, con frecuencia quienes están de ese lado (el de las criticas) parecen olvidar que dentro de tal grupo también hay personas. Quienes, algunas, por la gracia de Dios, si se han dado cuenta de la situación a su alrededor.

Si leemos la palabra del apóstol Pedro en su segunda carta, capitulo 2 – donde el contexto es en cuanto a los falsos profetas y maestros- veremos que el versículo 3 dice “y harán mercadería de vosotros” esto se encuentra referido a verdaderos creyentes que de una u otra forma han permitido ser utilizados por otros, al ir adquiriendo las costumbres y practicas que se desarrollan en el seno de un sector donde abundan “herejías destructoras” (vv.1). Han comido de sus doctrinas y en algún momento, quizás, hasta procedieron de forma fanática cuando se los confrontaba.

Pero eso, tarde o temprano tiene un fin. Y es aquí donde quería llegar. Una de las primeras cosas que observa –por la gracia de Dios- una persona en estos ambientes, el lugar en donde desarrolla sus actividades. Es la falta de alimento espiritual que comienza a percibir como insuficiente. Luego, a su alrededor ve como los demás se encuentran en una actitud de “enajenamiento espiritual”. Como si el discernimiento quedase suspendido y todo otro sentido de juicio privado. Después, al mirar al pulpito, y escuchar a quien se encuentra disertando, oye toda clase de zalamería y lisonjería-también usando las Escrituras para pedir dinero- la cuál deja a la persona con temor de pensar algo que lo haga turbar aún más de lo que ya se encuentra.

Este temor, es horrendo para un alma que ama Dios y busca la verdad. Tiene hambre, está confundido y tiene miedo. Estas son algunas cosas las cuáles ocurre a quienes han sido apercibidos de que se encuentran en una secta, religión falsa, y también en un ambiente como el descrito antes.

Quizás por sus familia, por tradición, por sus amigos, por las enseñanzas que le han insinuando en cuanto a no dudar de los procederes de los lideres. (Hb.13:7). O las doctrinas (Jn. 7:16-18; 1 Jn. 4:1). Ya que “es del diablo” (Hch.17:11). En fin, un matiz de cuestiones.

Las palabras de consuelo en realidad son mandamientos imperativos de las escrituras. (Ro. 16:17-18; 1 Co.5:9-13; 2 Co.6:14-18 1 Ti.6:3-5; 2 Jn.9-11; Ap.18:4; Ver)

Es decir, Dios se toma en serio su carácter, Su Palabra y Su Iglesia como para que uno se encuentre alrededor de quienes no lo hacen. Y aun peor, hasta afirmen que sí lo hacen. Estas son las palabras de un hermano que Dios utilizó para tomar mi decisión de retirarme de un lugar semejante:

“¿Qué debe hacer un cristiano cuando se encuentra en una iglesia que se ha tornado cada vez más liberal y modernista? Fue fundada por hombres que creían en la Biblia inerrante. También creían las doctrinas fundamentales de la fe. Tenía una gloriosa historia de fervor evangélico y de esfuerzo misionero. Muchos de sus ancianos eran eruditos bien conocidos y fieles predicadores de la Palabra. Pero los seminarios e institutos bíblicos los han sustituido por una nueva especie y ahora los pastores que salen de ellos predican un evangelio social. Todavía emplean fraseología bíblica, pero dan a entender algo completamente diferente con ella… Hablan despectivamente de los fundamentalistas. ¿Qué debe hacer un cristiano? Quizás su familia ha estado relacionada con esa iglesia durante generaciones. Él mismo ha contribuido generosamente a través de los años. Sus amigos más íntimos están allí. Se pregunta qué les sucederá a los jóvenes de su iglesia, si él se va. ¿No debe permanecer en la iglesia y ser una voz de Dios mientras esto sea posible? Sus argumentos le parecen plausibles. Sin embargo, su alma justa se aflige al ver que la gente acude a las reuniones de la iglesia en busca de pan semana tras semana, y no consigue sino piedras. Aprecia todo lo que le liga aún allí y se apena al oír que a su Salvador lo condenan con confusas alabanzas.
No hay duda acerca de lo que debe hacer. Debe dejar esa iglesia. Es el claro mandamiento de la Palabra de Dios. Si se deshace de ese yugo desigual, Dios se encargará de todas las consecuencias. Dios asumirá la responsabilidad por aquellos jóvenes y proveerá nuevas amistades. De hecho, Dios mismo promete serle un Padre con una intimidad que es conocida solamente por aquellos que son obedientes indiscutiblemente. “La bienaventuranza de la verdadera separación es nada menos que la gloriosa compañía del gran Dios”. (William MacDonald, De Día en Día, CLIE, lectura para el 7 de septiembre.)

Que Dios te de la fortaleza y la paz de obedecerle.

“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma” (Isaías 55:1-3b)

[1] Con “Carismático” me refiere al movimiento que sigue nociones tales como “Palabra de Fe” “Apóstoles y profetas” “Teología de la prosperidad”, entre otras.

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Acerca de salid de en medio de ellos

Rescatado por la gracia de Dios de una Iglesia sumergida en falsas doctrinas. Hoy gracias a Él tengo el privilegio de poder defender la Sana Doctrina.
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